Al alza, empresas de Israel pese a campañas para boicotearlas

Pilas de cascajo, hileras de cadáveres y niños reducidos a piel y huesos son imágenes que ilustran apenas una pequeña parte del genocidio en Gaza. Estas pruebas de la destrucción y la inanición forzada hicieron olas en redes sociales e impulsaron a una parte de la población a emprender boicots económicos a las empresas consideradas cómplices del asesinato de miles de palestinos y de la ocupación de su territorio.

En lo inmediato, algunas de estas campañas tuvieron efecto en empresas de comida rápida, como McDonald’s o Starbucks, esta última por haber intentado censurar la posición de apoyo a Palestina por parte de su sindicato. Sin embargo, el núcleo de la economía israelí sigue intacto.

Desde el 27 de octubre de 2023 –que Israel puso de plazo para iniciar la invasión terrestre a territorio Palestino– hasta la fecha, el Tel Aviv 35, el índice que agrupa a las 35 empresas con mayor capitalización de la Bolsa de Valores de Israel, se ha disparado más de 150 por ciento.

En el centro del mercado de Israel predominan los sectores financiero y tecnológico. Entre las empresas más grandes y de mayor importancia de ese Estado, Bank Leumi registró un crecimiento de 194.4 por ciento en su capitalización de mercado desde el cierre de 2023 a este mes. Sólo en el tercer trimestre del año pasado, sus ganancias netas repuntaron 18 por ciento en términos anuales.

Lo mismo ocurre con Bank Hapoalim, cuya capitalización de mercado creció 177.5 por ciento en el mismo periodo, y la tecnológica Elbit Systems, dedicada al desarrollo de sistemas de defensa, ganó 229.8 por ciento. Por su parte, Teva Pharmaceutical elevó su valor de mercado en 241.9 por ciento y la compañía de químicos y farmacéutica ICL Group registró un aumento de 8.4 por ciento.

Hacia fuera se vieron algunos efectos. Frente al tortuguismo de instancias internacionales y gobiernos para llamar al genocidio por su nombre desde los primeros días, avanzaron las iniciativas para ejercer presión desde otros frentes. Así, se expandió el uso de aplicaciones para rastrear el origen de productos, como No Thanks y Boycat, e iniciativas como Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) facilitaron identificar los blancos del activismo económico.

BDS colocó a Chevron (incluidas las marcas Caltex y Texaco), Intel, Dell, Siemens, Hewlett-Packard, Microsoft, Carrefour, AXA, Reebok, Disney+, SodaStream y RE/MAX como objetivos prioritarios de las sanciones por parte de los consumidores. Algunas de ellas reportaron algún efecto de la presión económica, pero no fue la regla.

Intel paró una inversión de 25 mil millones de dólares en una planta en Israel; Carrefour resintió la salida de algunos inversionistas, entre ellos el fondo de pensiones noruego KLP, y AXA desinvirtió en bancos israelíes. Sobre el resto, ninguna ha registrado un efecto concreto.

Empresas de productos de consumo son la cara más visible de lo que llegaron a hacer consumidores de todo el mundo para tener alguna injerencia directa. La cadena de cafeterías Starbucks fue de las primeras donde se reportó algún tipo de afectación. En su momento, el director ejecutivo de la compañía, Laxman Narasimhan, informó que las ventas de enero de 2024 habían disminuido.

“Los acontecimientos en Medio Oriente también tuvieron impacto en Estados Unidos, impulsados por percepciones erróneas sobre nuestra posición”, comentó luego de que el 9 de octubre Starbucks Workers United presuntamente declaró “¡Solidaridad con Palestina!” en una publicación en redes sociales, lo que llevó a un conflicto por violación de la marca registrada con la compañía.

También McDonald’s resintió una caída en sus operaciones, sobre todo en Indonesia y Malasia, lo que llevó a que la empresa anunciara la recompra de todas sus franquicias en Israel a Alonyal Limited, de Omri Padan, la compañía que manejó la marca en ese Estado durante 30 años. No obstante, se busca volver a venderla en el mercado local.

Respaldo de gobiernos e industriales a Tel Aviv

Si bien las redes sociales ayudaron a identificar a algunas empresas ligadas a Israel, la parte medular de la economía del genocidio en Gaza está vinculada a la industria armamentista y militar.

Otros sectores, como el inmobiliario, de turismo y agrícola, han sido señalados en un informe de la relatora especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, difundido el 3 de julio pasado.

Entre las más de 150 compañías identificadas por la relatora predominan contratistas del sector industrial y gobiernos. En este ámbito, los consumidores de a pie no toman decisiones directas sobre adquisiciones hechas con dinero público.

Dora Villanueva

Fuente: La Jornada