Londres. El ex príncipe Andrés fue arrestado y retenido ayer durante varias horas por la policía británica acusado por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público por sus vínculos con el financiero y delincuente sexual, Jeffrey Epstein, una medida extraordinaria en un país donde las autoridades intentaron alguna vez proteger a la familia real de la vergüenza del caso.
Tras pasar 11 horas detenido fue liberado “bajo investigación”, indicó la policía, que anteriormente indicó que estaba “evaluando” reportes según los cuales Andrés Mountbatten-Windsor envió informes confidenciales a Epstein en 2010, cuando el ex príncipe era enviado especial de Reino Unido para comercio internacional.
En 2022, Andrés llegó a un acuerdo relativo a una demanda civil presentada en Estados Unidos por la fallecida Virginia Giuffrie, quien lo acusó de haber abusado sexualmente de ella siendo adolescente, por lo que la actual investigación policial no está relacionada con ésa ni con ninguna otra denuncia por conducta sexual inapropiada.
Los archivos liberados recientemente en Estados Unidos sobre Epstein sugieren que Mountbatten-Windsor envió al depredador sexual en 2010 informes sobre Vietnam, Singapur y otros lugares que visitó en viajes oficiales, como representante especial del gobierno para el Comercio y la Inversión.
También se le acusa de dar a Epstein otro informe confidencial sobre oportunidades de inversión en uranio en Afganistán, cuando Reino Unido era una de las potencias ocupantes de la nación asiática, informó la BBC.
Monarquía erosionada
Se trata de la primera vez en casi cuatro siglos que un miembro de alto rango de la realeza británica es arrestado, lo que refleja la magnitud en la erosión de la deferencia hacia la monarquía en los años recientes.
“Podemos confirmar que nuestros registros en Norfolk terminaron”, afirmó la policía local de Thames Valley en referencia a una finca que pertenece al rey Carlos III.
Poco antes de las 19:30 horas, la BBC difundió una imagen del ex príncipe saliendo de una comisaría del condado de Norfolk en el asiento trasero de un automóvil.
Este arresto, sin precedente en la historia de la familia real, coincidió con el 66 cumpleaños de Andrés.
Tras la noticia, la familia de la australiana Virginia Giuffre (la principal acusadora de Epstein y del ex príncipe Andrés, y quien se suicidió en abril de 2025) sostuvo que Mountbatten-Windsor “nunca fue un príncipe. Por los sobrevivientes de todo el mundo, Virginia hizo esto por ustedes”.
La cuñada de Giuffrie, Amanda Roberts, manifestó que no tiene “ninguna confianza” en que la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, haga rendir cuentas a los cómplices de Epstein.
El rey Carlos III declaró que la familia real apoya la investigación del caso y está dispuesta a colaborar con la policía, al tiempo que en las calles de Londres, los ciudadanos británicos recibieron con alegría el arresto del ex príncipe porque “demuestra que la monarquía no está por encima de la ley”.
El primer ministro, Keir Starmer, aseveró que “nadie está por encima de la ley” y añadió que “cualquiera que tenga información debería testificar”, reportó The Guardian.
El ex primer ministro británico Gordon Brown entregó un nuevo expediente de tráfico sexual a la policía que incluye información relacionada con las visitas del difunto pedófilo otorgadas por Gran Bretaña, informó The Telegraph.
Brown contactó a policías que cubren aeropuertos usados por Epstein, cuyo jet privado fue apodado Lolita Express porque transportaba mujeres jóvenes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó el arresto del británico de “una vergüenza. Creo que es muy triste, muy malo para la familia real”.
Afp, Reuters, Europa Press y Sputnik
Fuente: La Jornada
