Cada año mueren 4 mil mujeres a causa del cáncer cervicouterino

El cáncer cérvicouterino debería ser una enfermedad del pasado en México, pero persisten brechas que afectan a las mujeres que viven en condiciones de pobreza, así como en zonas rurales e indígenas, por las dificultades de acceso a las pruebas de detección y a los avances tecnológicos disponibles para prevenir el desarrollo del tumor o, en su caso, detectarlo en etapas tempranas.

La evidencia de este rezago se aprecia en la mortalidad, que se ha mantenido prácticamente sin cambios en la última década. Cada año mueren más de 4 mil mujeres por esta causa, advirtieron especialistas.

A propósito del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora cada 8 de marzo, Eduardo Ceh, gineco-obstetra y especialista en cirugía de mínima invasión, destacó que este tipo de cáncer es el segundo más frecuente entre las mujeres, después del de mama. Cada año se registran más de 9 mil nuevos casos, a pesar de que se puede prevenir mediante la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH).

Faltan esquemas de atención expeditos

Aránzazu Canal, directora de operaciones de las clínicas Reina Madre, señaló que además de las dificultades que enfrentan las mujeres para llegar a los servicios públicos de salud, cuando lo logran, se enfrentan a tiempos prolongados de espera y respuesta.

Se requieren esquemas de atención expeditos, sobre todo porque, generalmente, las pacientes llegan con la enfermedad en etapas avanzadas, explicó.

También señaló el desafío que enfrentan las mujeres de pueblos originarios que sólo hablan su lengua materna o aquellas que viven con discapacidad y requieren una atención médica adaptada a sus capacidades físicas.

Eso es lo que se ha visto en las 15 unidades médicas de la asociación civil que se han creado en los últimos 10 años y han atendido a personas de más de 44 comunidades vulnerables en cinco estados de la República.

“Hay una necesidad y cada vez mayor conciencia sobre la relevancia del tumor maligno en el cuello del útero, sobre todo porque es posible prevenirlo.”

VPH, causante de la mayoría de los casos

Ceh explicó que el cáncer cérvicouterino se origina, en la mayoría de los casos, por el virus del papiloma humano (VPH), en particular por los serotipos 16 y 18.

Desde 2012, el país cuenta con la vacuna contra el VPH en el esquema universal de vacunación, la cual se aplica a las niñas de quinto grado de primaria y a las que tienen 11 años de edad y no van a la escuela. Aunque los efectos de la inmunización todavía no son visibles, es indispensable reforzar su aplicación, dijo el especialista.

Y es que el VPH se transmite a través de las relaciones sexuales, ya que los hombres son los portadores. De ahí que también se debe extender la aplicación del biológico a los niños.

Aseguró que aunque ya existe la indicación de la Secretaría de Salud (Ssa) en ese sentido, todavía no se cumple a cabalidad.

Hay un alto margen para la prevención

El experto llamó la atención sobre el hecho de que, además de la posibilidad de prevención con la vacuna, el cáncer cérvicouterino tarda varios años en desarrollarse, lo que significa que hay oportunidad de detectarlo en fases iniciales mediante el papanicolau o con la prueba molecular de VPH, la cual es altamente sensible e identifica la cepa presente en la matriz.

Desde ahí es posible determinar si se trata de un virus oncogénico o de bajo riesgo. El problema es que el estudio no está disponible en todas las unidades médicas, de acuerdo con Ceh.

También destacó el desafío que representa la neoplasia (masa anormal de tejido), porque en 85 por ciento de los casos no hay síntomas sino hasta que está avanzada, y se manifiesta con sangrados anormales, en etapas posteriores a la menopausia en 66 por ciento de los casos, o a la mitad del ciclo menstrual.

Las pacientes también pueden presentar dolor durante las relaciones sexuales, secreciones con mal olor, sangre en la orina y pérdida de peso sin justificación.

Ángeles Cruz Martínez

Fuente: La Jornada