Caducan 102 iniciativas para proteger a los animales por falta de trámite en el Congreso

A pesar de que hace más de un año la Cámara de Diputados aprobó una reforma constitucional para proteger a los animales, al reconocerlos como seres sintientes, hasta la fecha no se ha concretado la aprobación de la Ley General de Protección, Cuidado y Bienestar para los Animales, lo que sigue dejándolos en el desamparo, especialmente a los que son criados para consumo humano.

Así lo advirtió Dulce Ramírez, directora de la organización civil Igualdad Animal, quien lamentó que más de un centenar de iniciativas sobre el tema se han dejado precluir en el Congreso, y sólo permanece vigente una en el Senado que no cumple con las características necesarias de protección, por lo que impulsarán un nuevo proyecto integral de cuidado para que se discuta en San Lázaro.

En entrevista con ‘La Jornada’, la activista consideró “lamentable” que la reforma constitucional siga sin traducirse en una ley general en la materia, y recordó que durante la legislatura anterior se presentaron 102 iniciativas de diferentes partidos con respecto al tema de la protección animal, pero al no darles trámite legislativo, todas ellas “caducaron” sin ser discutidas.

La única iniciativa que aún no ha precluido, la presentó el PVEM en el Senado, pero “queda muy lejos de lo que estamos esperando con una ley de avanzada que reconozca a los animales como seres sintientes y, lo más importante para nosotros, es que deja fuera completamente a los animales destinados para el consumo humano”, señaló Ramírez.

Por tal razón, explicó, Igualdad Animal propondrá una nueva iniciativa a través de la bancada de Movimiento Ciudadano en San Lázaro, para que las comisiones de medio ambiente en ambas cámaras retomen sus trabajos con base en ella.

Ramírez, quien no descartó que los proyectos de ley hayan quedado “congelados” por presión de la industria cárnica, subrayó que una de las características de la nueva propuesta que buscan aprobar es que la responsabilidad de asegurarse de la protección de los animales, no sólo sea del gobierno federal, sino también de los estatales y municipales.

Asimismo, incluye “algo muy progresista, que es el principio pro-animal, que significa que, cuando haya duda, la autoridad debe interpretar la ley en el sentido más favorable para los intereses de los animales”, considerando el valor intrínseco de su vida, más allá del valor comercial que puedan tener.

La especialista destacó que en las mesas de discusión que organizaron sobre el tema, se hizo énfasis en la importancia de los llamados “cinco dominios” (nutrición, ambiente, salud, comportamiento y estado mental) para asegurarse de que la nueva norma garantice el bienestar físico, sicológico y ambiental de los seres sintientes.

“Este tema de los cinco dominios obligaría a quienes crían animales para consumo humano a asegurarse el bienestar sicológico también de los animales, y cuando hablamos de sicológico, hablamos de enriquecimiento ambiental. Es decir, si una gallina puede rascar la tierra, darse baños de arena, su bienestar aumenta”, apuntó.

Ramírez señaló que la iniciativa de ley en cuestión “sí tendrá impacto presupuestal, pero será distribuido entre los estados y municipios, y la realidad es que al día de hoy el impacto viene más con situaciones de crisis, de crueldad o de maltrato por no prevenir” dichos escenarios.

“Estamos hablando simplemente de que existan en las instalaciones (de las empresas donde se crían animales de consumo humano) veterinarios capacitados, que las secretarías tengan la capacidad de inspeccionar. Por supuesto que requiere una inversión, porque de ello depende que se cumpla el mandato constitucional”, añadió.

La directora de Igualdad Animal señaló que, aunque en los últimos diez años ha habido una conciencia cada vez mayor sobre la importancia de proteger a los animales, “también hemos visto una incapacidad de ampliar el círculo moral. Seguimos buscando mejoras para perros y gatos, y no estamos ampliando nuestro círculo de indignación a otros maltratos, que son mucho más significativos en número y en violencia”.

Un ejemplo claro de ello son los animales de las producciones pecuarias, aseveró. En general, “no hablamos de vacas, de gallinas, de cerdos. Enfrentarnos a las prácticas violentas y sistematizadas de la ganadería industrial como sociedad todavía está costando trabajo. Nos indignan las corridas de toros, pero no nos indigna que las gallinas pasen dos años encerradas en unas jaulas sin poder extender sus alas”.

Fernando Camacho Servín

Fuente: La Jornada