Casi un tercio de los residuos sólidos en México son susceptibles de aprovecharse

En México, 31.56 por ciento de las 139 mil 902 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos generados corresponden a materiales susceptibles de aprovechamiento, de acuerdo con el Diagnóstico básico para la gestión integral de los residuos 2026. Para emplear los desechos y transitar a un modelo de economía circular debe “haber un cambio de chip” en la industria y la sociedad, pues todavía existe la visión lineal de producir, vender y tirar, en lugar de optimizar el valor agregado de cada producto, señaló Alberto Rojas, subprocurador de Prevención Ambiental de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

En el marco del Mundial de la FIFA, la Profepa lanzó la campaña Gol por el ambiente, y del 19 de marzo al 8 de junio recibió proyectos con el fin de observar qué capacidades y obstáculos presenta el país en materia de circularidad.

Si bien la meta era registrar 100 proyectos para gestionar plástico pet y textiles, sólo se concretaron 59 debido a que cada participante –empresa, escuela o institución, entre otros– debe comprobar la circularidad y no sólo la recolección de estos materiales. Incluso, rechazaron más de 29 proyectos que no pudieron demostrar la gestión en ese aspecto.

Amplia respuesta a convocatoria

En total, 26 entidades se sumaron a la convocatoria, entre ellas Ciudad de México, Coahuila, Zacatecas, Estado de México y Nuevo León. Así, se acumularon 5 mil 110 kilogramos de textiles usados y 33 mil 074 kilogramos de plásticos usados.

México es de los pocos países que tienen toda la cadena de valor y que podría ser un ejemplo al mundo de un país que resuelve el problema de los textiles usados por medio de la circularidad, afirmó Rojas.

Empero, reconoció que muchas industrias que generan plásticos en lugar de darse de alta como generador de materia prima plástica y poner un equipo que lo triture, lo comercialice o lo meta en otra cadena de valor como insumo, lo consideran como plástico residuo y sólo hacen un plan de manejo para entregarlo a una empresa que lo gestione.

“Las empresas pagan por su gestión, cuando podría ser un producto que comercialicen y tener un ingreso adicional con ello”, afirmó el funcionario.

Sin embargo, no todo el panorama es negativo, puesto que hay gobiernos estatales y locales que tienen prácticas de gestión de recursos ya consolidadas. El subprocurador puso como ejemplo la alcaldía Iztapalapa, en la Ciudad de México, la cual ha recuperado las artes y oficios que en muchos lugares se están perdiendo, como el sastre, el zapatero y los muebleros, para reparar productos en lugar de tirarlos, y con ello prolongar su vida útil.

Alexia Villaseñor

Fuente: La Jornada