San Francisco. China superó a Estados Unidos y se situó en el primer puesto en la lista de las supercomputadoras más rápidas del mundo, pero según expertos estos resultados podrían decir más sobre el deseo de Pekín de demostrar su autosuficiencia en sistemas informáticos que sobre su posición en la carrera mundial por la inteligencia artificial.
El sistema LineShine, ubicado en el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen, en China, utiliza chips de diseño nacional y ha conseguido el primer puesto en la lista Top500, una clasificación mundial de supercomputadoras que se publica dos veces al año, lo que supone la primera aparición del país asiático en esta clasificación en tres años.
El caso se produce en un momento en que Estados Unidos y China compiten cada vez más en el ámbito de la informática avanzada. El presidente Donald Trump firmó antier un decreto destinado a situar a Estados Unidos por delante de China en el campo emergente de la computación cuántica.
En la edición de junio de 2026 de la lista Top500, LineShine superó al anterior campeón, El Capitán, un superordenador ubicado en el laboratorio nacional Lawrence Livermore que el gobierno de Estados Unidos utiliza para desarrollar y mantener su arsenal de armas nucleares.
Sin embargo, expertos en tecnología y política entrevistados por Reuters señalaron que estos resultados no significan que China cuente con la computadora más rápida del mundo para tareas de IA, debido a los cambios que se han producido en la industria informática en los años pasados y a los métodos utilizados para elaborar la lista.
LineShine ocupó el cuarto puesto en una prueba de referencia diseñada para simular tareas informáticas más similares a las de la IA.
Por décadas, las supercomputadoras conectaban entre sí numerosas máquinas independientes para trabajar en problemas científicos complejos, como simular la interacción entre átomos, y eran principalmente dominio de los laboratorios nacionales y las universidades.
Para figurar en la lista Top500, los operadores de superordenadores deben realizar una serie de pruebas de referencia destinadas a imitar ese tipo de trabajo. Sin embargo, en los años recientes, empresas de computación en la nube como Microsoft, Amazon.com y Google han construido sus supercomputadoras a gran escala, pero las han orientado hacia tareas de IA. La mayoría de estas empresas no optan por competir por un puesto en la lista Top500.
Reuters
Fuente: La Jornada
