Ciberdelincuentes aprovechan la necesidad de dinero para delinquir

Algunas de las vías más cortas para formar parte de la estadística de las víctimas de la ciberdelincuencia –que en 2025 concretó en el país más de 600 mil ataques a individuos, empresas y gobiernos– es creer que ganamos el premio de un concurso en el que no participamos, que nos llegó un paquete que no solicitamos o que fuimos seleccionados para un muy buen trabajo en el extranjero al que jamás postulamos.

En entrevista con La Jornada, Velda Gámez Bustamante, investigadora en temas de derecho digital y victimología cibernética del Tec de Monterrey, campus Santa Fe, señala tajante que ante el alza de estos ilícitos “la pregunta no es si me van a atacar, sino cuándo”.

Por lo anterior, recomienda ser muy precavidos y sobre todo dudar, dejar de lado el “pensamiento mágico de aceptar como realidad algo que no se ha buscado y que parece demasiado bueno”.

A su vez, Lázaro Bustio Martínez, académico de la Coordinación de Ciencia de Datos del Departamento de Estudios en Ingeniería para la Innovación de la Universidad Iberoamericana, indica que los ciberdelincuentes juegan con la necesidad de las personas, la credulidad, la falta de habilidades digitales y la avaricia.

Los adultos mayores son los más vulnerables a estos fraudes, en particular las mujeres, indica Gámez Bustamante. “La mayoría de quienes caen en estos engaños tiene entre 50 y 70 años; cuentan con teléfonos inteligentes, pero no con las habilidades para saber qué es real o no porque para ellos el ilícito y el delincuente son físicos, no están en el mundo digital”.

Bustio Martínez, coincide en que “los fraudes electrónicos aumentan”, pero no porque no haya cómo combatirlos.

“Tecnológicamente –explica– hay algoritmos capaces de identificarlos; sin embargo los fraudes electrónicos van al alza porque esto sale del contexto técnico y cae en el sicológico. No atacan a la tecnología, sino a las personas, manipulando la sique e invalidando los mecanismos de reflexión; entonces la gente pica el link, descarga o abre un código QR malicioso.”

En el primer trimestre de 2025, Anti-Phishing Working Group (APWG) detectó un millón 3 mil 924 ataques phishing (engaño digital en el que cibercriminales suplantan a entidades confiables para hurtar información).

“La tendencia a nivel mundial es compartir códigos QR en los mensajes”, porque la gente confía más en éstos que en los links, señala.

El estudio de APWG advierte también que los ataques contra los sectores de pagos en línea y bancario representaron 30.9 por ciento de esos fraudes en dicho trimestre.

Carolina Gómez Mena

Fuente: La Jornada