Cierre de Era refuta la aspiración de formar un país de lectores

El fin de la legendaria Ediciones Era que, como se anunció ayer, cerró por dificultades económicas, ha concitado el interés de la comunidad literaria de México. Ante la pregunta del futuro de la inestimable riqueza cultural de ese fondo editorial, diversas voces han lanzado propuestas de rescate o apoyo y reflexiones sobre el ecosistema libresco del país.

Ante la “tragedia, tristeza y pérdida” de la conclusión del sello, la escritora y periodista Elena Poniatowska, quien publicó en ese sello su emblemático libro La noche de Tlatelolco (1971), pidió rescatar el importante sello independiente.

En entrevista con La Jornada, la narradora recordóque el catálogo de Era incluye “temas álgidos” de lo que ocurría en México, por ejemplo, en títulos de Carlos Monsiváis o en la obra Los indios de México, del periodista y escritor Fernando Benítez, quien “se dedicó a viajar a todas partes y a entrevistar a muchísimos indígenas, ayudado por el gran fotógrafo Héctor García, quien tomaba las imágenes”.

Poniatowska recordó que publicó su texto sobre la masacre del 2 de octubre de 1968, en las cercanías del fin del sexenio de Gustavo Díaz Ordaz. Entonces ya gobernaba Luis Echeverría, vinculado con la represión contra el movimiento estudiantil.

La colaboradora de este diario hizo énfasis en que el sello congregaba a un “grupo de escritores idealistas y entregados a una causa. Todos estaban ligados a la imprenta y a la edición. Eran grandes amorosos de los libros. Con esa capacidad de entrega tan extraordinaria”.

La autora hizo una crítica al actual director Marcelo Uribe por no estar a la altura “para mantener el sello a flote”.

El crítico literario y poeta Evodio Escalante consideró que el final de Era “es un golpe tremendo, que no estamos en condiciones de dimensionar en este momento. Sabemos que la industria editorial en México en general padece problemas.

“Se pierde todo un espectro de la cultura de la izquierda, que va a tener efectos terribles a largo plazo. ¿Qué va a pasar con esos textos? Los Inventarios, de Pacheco, ¿quién los va a volver a publicar o las novelas de Revueltas?

“Se va a desperdigar ese fondo. A ver qué editorial comercial quiere comprar esos derechos y publicarlos. Supongo que alguno que otro se puede salvar, pero el panorama realmente es desolador.”

La actual existencia de ejemplares de los títulos de Ediciones Era podría liquidarse en alguna venta especial, como mencionó el librero David Rosales Carranza, de esta casa editorial.

Personas interesadas han exhor-tado a la ayuda contra el cierre del sello, que marcó una época en el ámbito editorial mexicano. Han convocado a la colecta pública y el maratón para salvar Era, o el apoyo gubernamental.

Referencia indispensable

El poeta y ensayista Marco Antonio Campos aseveró: “fue una editorial admirable. Publicó títulos de narrativa y política que fueron una referencia indispensable para los lectores mexicanos. Es un anuncio ominoso de lo que seguramente sucederá con otras editoriales medianas y pequeñas”.

La desaparición de Ediciones Era, tras 66 años de actividad, “va en contra de nuestras aspiraciones de formar un país de lectores”, afirmó del escritor y editor poeta José Ángel Leyva.

El responsable de Publicaciones de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) aseguró que de esta forma “se pierde un acervo, con grandes nombres y grandes lecturas”.

Comentó que la tradición editorial del país constituye “un recurso cultural” que el Estado tiene también la posibilidad de apoyar. Sobre el destino de las obras, “eso solamente lo sabe Marcelo Uribe”, quien heredó “este desafío”.

Leyva descarta que el cierre de Era permita hablar de una crisis general de las casas independientes mexicanas. “Las razones verdaderas las desconocemos”. Se trata de una circunstancia particular de una empresa privada, con sus propios objetivos y dinámicas; al mismo tiempo, observa la apertura de más librerías y una creciente presencia de ferias del libro”.

Una de ellas se realiza estos días en la UACM, en el plantel Del Valle, y permanecerá hasta el 21 de agosto. Ediciones Era no participa en esta edición, ausencia que Leyva relaciona con la concurrencia de varios encuentros durante estas semanas.

Era queda “como parte de la memoria cultural, de la memoria editorial de este país. Lamentamos mucho su fin, pero celebramos mucho su existencia. Gracias a Era hemos tenido lecturas inolvidables”.

El narrador David Toscana, premio Xavier Villaurrutia, auguró que una parte de parte del catálogo encontrará nueva vida en otros sellos, por ejemplo, la poesía de David Huerta.

Refirió que la editorial en vías de desaparición atrajo a una gran cantidad de escritores no sólo por el gusto de publicar, sino por el de “estar en esta casa que tanta lealtad les daba y que tan benéfica es para quienes no son bestsellers”, quienes entendían que no iban a recibir de Era, a diferencia de otras editoriales, el mensaje de “tenemos mil ejemplares tuyos y los vamos a destruir a menos que los quieras comprar”.

Reyes Martínez Torrijos y Daniel López Aguilar

Sheinbaum analizará posibilidad de ayudar a Ediciones ERA

En una muy breve referencia al anuncio del cierre de la editorial ERA ante la inviabilidad financiera por la caída de ventas, la presidenta Claudia Sheinbaum solo mencionó: “vamos a ver cómo podemos ayudar”.

El lunes, directivos de esa casa editorial señalaron que a partir de la pandemia se redujo paulatinamente las ventas ante el cierre de librerías y la empresa había podido sortear algunos compromisos financieros. Sin embargo, señalaron que ante inviabilidad de mantener la situación económica de esa casa editorial anunciaron el cierre de sus operaciones.

Este martes ediciones Era publicó de última hora un comunicado en el que consigna que “reduce al mínimo sus operaciones”.

Fuente: La Jornada