Destrucción de Gaza y guerra de Irán, “golpes mortales” a la influencia de EU en el Pérsico

El orden que prevalecía desde 1991 en Medio Oriente bajo la hegemonía estadunidense “ha sido una de las muchas víctimas de la guerra” desatada por Washington y Tel Aviv contra Teherán, afirmó Marc Lynch, profesor de Ciencias Políticas y Asuntos Internacionales en la Universidad George Washington.

En un artículo titulado El fin del Medio Oriente estadunidense, publicado en la revista Foreign Affairs, el académico afirmó que el fracaso de Estados Unidos e Israel en derrocar al gobierno de Irán “ha demostrado la bancarrota de décadas de sanciones y violencia”.

Destacó además que “la incapacidad de Estados Unidos para proteger a sus aliados del golfo Pérsico (…) o mantener abierto el estrecho de Ormuz socavó fatalmente el acuerdo de seguridad fundamental que justificaba su red de bases militares” en esa región.

Añadió que la postura “cada vez más amenazante de Israel” y su nulo interés en alcanzar un acuerdo para terminar con su guerra contra la franja de Gaza, “pusieron fin a la misión de décadas de Washington de unir a sus amigos árabes” con Tel Aviv, en “una alianza de seguridad duradera”.

La doble crisis, provocada por la destrucción de Gaza por parte de Tel Aviv y la guerra entre Estados Unidos e Israel en Irán, de acuerdo con el autor, “asestaron un golpe mortal a la influencia estadunidense en Medio Oriente”.

El apoyo del Pentágono al ataque israelí contra el enclave palestino, especialmente bajo la administración del ex presidente demócrata Joe Biden, “arrasó con cualquier autoridad moral que Estados Unidos pudiera haber reivindicado” en la región, aseveró.

Por otra parte, el fracaso del presidente Donald Trump en su campaña militar contra la república islámica “destrozó la ilusión de la omnipotencia militar estadunidense”.

Afirmó que ambos incidentes demostraron a los estados árabes la falta de una influencia significativa de Washington en el orden regional.

“Si la guerra de Gaza puso en duda el futuro del liderazgo regional de Washington, el conflicto con Irán confirmó el fin del orden establecido”, aseveró.

Por ello, los países del Pérsico concluyeron, según Lynch, que las garantías de seguridad estadunidenses “ya no eran fiables”.

“La región ya había aprendido en 2011 que Washington no podía protegerla de las amenazas internas. Si ni siquiera se podía contar con ellos para consultar a sus aliados, derrotar a sus adversarios o proteger a sus socios de las consecuencias de sus imprudencias regionales, ¿de qué servían sus promesas? El acuerdo fundamental que ofrecía Estados Unidos se ha desmoronado y no será fácil reconstruirlo”, continuó.

En este sentido, Lynch sugirió que si la Casa Blanca abandona su fallida estrategia regional podría crear “una oportunidad para construir una nueva y mejor”.

“Abandonar su política de apoyo a autócratas, impunidad para sus aliados y contención militarizada de los enemigos podría permitir a Estados Unidos relacionarse con la región de una manera más constructiva, una que, a la larga, podría generar la estabilidad duradera que Washington ha afirmado desear desde siempre”, apuntó.

Fuente: La Jornada