La Academia sueca, al designar al ganador del Premio Nobel de Literatura, suele buscar autores con proyectos literarios monumentales, universales o radicales en su forma, sobre todo, profundamente comprometidos con su realidad histórica o lingüística.
La obra literaria de las siguientes escritoras vivas tiene un nivel indiscutible para ser reconocidas el jueves con el máximo galardón a las letras; sin embargo, se mantienen fuera del radar comercial y de las ya tradicionales listas masivas de apuestas:
Deirdre Madden (Toomebridge, Irlanda, 1960). Los críticos opinan que posee una de las prosas más elegantes, sobrias y sofisticadas de la literatura europea contemporánea, pues, a diferencia de otros autores que abordan el conflicto norirlandés desde el thriller o el drama explícito, Madden lo observa desde la intimidad cotidiana, el trauma silencioso, el arte y la memoria reflexiva. Entre sus novelas destacan Uno a uno en la oscuridad (1996) y El cumpleaños de Molly Fox (2008). También escribe para niños: Codos de serpiente (2005), Gracias por decírmelo, Emily (2007) y Jasper y la Maravilla Verde (2011).
Marie Ndiaye (Loiret, Francia, 1967). Publicó su primera novela, Quant au riche avenir, a los 17 años. Ganó el Premio Goncourt en 2009 por su novela Tres mujeres fuertes, reconocida por su estilo desafiante e hipnótico. Su obra teje una atmósfera de realismo sicológico y pesadilla kafkiana para desentrañar la alienación, el racismo sutil, la maternidad extenuante y las dinámicas poscoloniales sin caer jamás en el panfleto. “Es un prodigio de la arquitectura narrativa”. Su padre es senegalés; su madre, francesa.
Yoko Tawada (Tokio, Japón, 1960). Escribe tanto en japonés como en alemán, por lo que muchas veces ha dicho que el exilio lingüístico es su herramienta estética. Su literatura replantea las nociones tradicionales de identidad nacional y las fronteras. Mediante la distopía sutil, las fábulas surrealistas y la deconstrucción del lenguaje, crea universos únicos con una ligereza profundamente filosófica, detallan los conocedores. Reside en Berlín desde 2006. Inspirada por la historia del oso polar huérfano Knut (que nació en el zoológico de la capital alemana el 5 de diciembre de 2006 y murió el 19 de marzo de 2011), escribió tres relatos cortos interconectados que exploran la relación entre humanos y animales desde la perspectiva de tres generaciones de osos polares en cautiverio (Memorias de una osa polar). Al igual que en muchos de sus trabajos, escribió manuscritos separados en japonés y alemán. El libro ha recibido premios en varios países.
Jamaica Kincaid (Saint John, Antigua y Barbuda, 1949). Su obra comprende novelas, relatos, ensayos y textos autobiográficos, en los cuales aborda cuestiones relacionadas con el colonialismo, la identidad, la familia, la memoria, la migración y la relación entre las personas y el mundo natural. Es profesora emérita de estudios africanos y afroestadunidenses de la Universidad Harvard, en Estados Unidos. Su prosa tiene “un ritmo lírico e implacable”, sobre todo al diseccionar el racismo sistémico con honestidad brutal, carente de sentimentalismos, señalan los críticos literarios. En español se puede encontrar su Autobiografía de mi madre (1995).
Nicole Brossard (Montreal, Canadá, 1943). Muchos lectores la reconocen como una de las joyas de la literatura francófona, quien llama la atención lo mismo por su poesía conceptual que por su teoría feminista radical, que ha transformado en escritura formal. Además, fundó un diario feminista, Les têtes de pioches, y la casa editorial L’Intégrale Éditrice. Uno de sus libros más traducidos es Piano blanco (2013).
Mónica Mateos
Fuente: La Jornada
