La Galería José María Velasco (GJMV) cumplió 75 años de actividades en septiembre y lo celebra con la exposición El ñero en la cultura. Daniel Manrique, muralista del barrio, que honra a ese “personaje emblemático e inolvidable” –vestía siempre de negro con un morral de cuero al hombro–, fuerza detrás del movimiento Tepito Arte Acá, que además era “una deuda que teníamos”, afirmó Luis Miguel León, director del espacio ubicado en la calle de Peralvillo.
La muestra reúne alrededor de 150 piezas, entre pintura, dibujo, obra mural, escultura, documentos y fotografías, muchas de ellas inéditas, algunas, incluso, hechas en materiales tan simples como servilletas de papel. La mayoría proviene del vasto archivo que resguarda la familia del artista fallecido en 2010 a los 70 años. Otras son de la colección de Campamentos Unidos de la colonia Guerrero, el Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata, en el Pedregal de Santo Domingo, Coyoacán, así como préstamos particulares. Su hijo Salomón Manrique Ávila pretende digitalizar el archivo familiar con objeto de darlo a conocer, informa León.
El ñero en la cultura, que hace referencia también a una publicación de Tepito Arte Acá, está conformada por tres núcleos temáticos. El primero, “Entre la experiencia material y las influencias artísticas; un Manrique poco conocido”, comprende retratos tan tempranos como los que le hizo a la tía Panchita en los años 60 del siglo pasado, recupera su paso por el Jardín del Arte y da fe de sus experimentos con la abstracción. Aunque el expositor estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, nunca se matriculó de manera formal.
La segunda sección, “Desde y para el barrio, jalando parejo y haciendo la vida más chida”, está dedicado al vínculo de Manrique con Tepito y otros barrios como la colonia Guerrero y el Pedregal de Santo Domingo. El último apartado, “Desde el boceto hasta el muro. El ñero muralista” hace referencia a su faceta de “pintor de calles”, por la que la mayoría de las personas lo ubican. “Daniel siempre quiso que los habitantes de su barrio entendiera lo que hacía, qué era el arte y que éste debía estar en las calles a la vista de su gente. Nunca le interesó exponer en galerías comerciales –su obra no se cotizaba en el mercado del arte–, ni recibir homenajes”, asegura el director de la GJMV.
No se sabe con exactitud cuantos murales pintó Manrique, además muchos han desaparecido ya. El artista expuso por vez primera en la GJMV en 1973 bajo el título Conozca México visite Tepito, que fue “un parteaguas, porque después de aquí se fue a la calle Libertad, a dos cuadras, y empezó a pintar sobre las bardas de la colonia”, apunta León.
En 2007, volvió a exhibir en la GJMV, con el nombre El poder de los oficios, que hablaba de él como muralista, Luis Arévalo como zapatero y Diego Cornejo como fotógrafo. Para esta exhibición realizó varios trabajos murales que se vuelven a mostrar en El ñero en la cultura. De hecho, el último trabajo que elaboró antes de morir consistió en pintar 32 murales para un primer piso en una unidad habitacional del “barrio bravo”.
Pintó murales en un gran número de países como Francia, Estados Unidos, Canadá y Argentina, aparte de México.
Estudio de fondo a la obra del artista
Hay quienes han escrito tesis sobre la obra de Manrique o Tepito Arte Acá, sin embargo, “le falta un gran estudio”, opina León, al considerar que “éste es el momento para que se le dé el merecido reconocimiento como pintor, artista y gran personaje”.
Ahora es cuando habría que otorgarle “un papel destacado frente a un movimiento relevante como fue Tepito Arte Acá”. Hace votos para que la exposición “abra puertas también para encontrar más obra suya en la medida que la regalaba o intercambiaba por cosas”.
Desde que León asumió su cargo, en febrero de 2025, ha buscado trabajar en exposiciones en torno al barrio de Tepito, que responden a los intereses de sus habitantes.
El ñero en la cultura. Daniel Manrique, muralista de barrio permanecerá hasta marzo de 2027 en la Galería José María Velasco, Peralvillo 55, colonia Morelos.
Merry MacMasters
Fuente: La Jornada
