Nogales., Más de 100 obispos católicos, monjas, sacerdotes y feligreses se unieron el viernes por la tarde en una procesión que cruzó la frontera entre Estados Unidos y México, desde Arizona hasta Sonora, instando al gobierno estadunidense a tratar a los migrantes con dignidad y respeto, a propósito de las conmemoraciones del aniversario 250 de Estados Unidos.
Una vez concluida la misa en la iglesia del Sagrado Corazón en Nogales, desde donde se divisa la valla fronteriza entre ambas naciones, la procesión atravesó la frontera rezando el rosario y portando una pancarta de la virgen de Guadalupe.
“El calor es terrible, de hecho, es mortal”, dijo Eileen McKenzie, una monja franciscana que trabaja con migrantes en ambos Nogales, mientras soportaban una temperatura de 36 grados Celsius.
“Nos dimos cuenta de que hay personas cruzando el desierto en este mismo momento y no tienen ningún respiro. Eso nos hace verlo con otra perspectiva. Cada vez hay más gente que se adentra en el desierto. Están desesperados, y por eso siguen cruzando”, añadió.
Los líderes católicos de Estados Unidos, junto con el papa León XIV, han criticado las políticas de inmigración de Trump, señalando las deportaciones masivas, las condiciones en los centros de detención y las redadas de control migratorio como medidas que contribuyen al miedo y al sufrimiento de migrantes.
El obispo Mark Seitz, responsable de la diócesis de El Paso, Texas, quien denunció que en ocasiones se ha denegado a los capellanes el acceso a los centros de detención, afirmó que “la mayoría de estas personas que se encuentran detenidas en estos momentos no son personas mayores. Tampoco son personas enfermas; sin embargo, se están muriendo. Además, hay muchas llamadas de emergencia de personas que sufren enormemente.
“La Iglesia está presente prestando ayuda humanitaria, creando estructuras para poder reintegrar a quienes han sido deportados, dando testimonio y también defendiendo políticas más humanas que den lugar a un trato más compasivo hacia los migrantes”, declaró Dylan Corbett, director del HOPE Border Institute de El Paso.
Reuters
Fuente: La Jornada
