Equilibrio, suspensión y riesgo experimentó el público con ‘Vértigo’ en el FIC

El espectáculo circense Vértigo, del Teatro Nacional de la Danza de Chaillot, es uno de los 18 proyectos con que Francia, en su papel de país invitado, participa este fin de semana en el 54 Festival Internacional Cervantino (FIC), que se desarrolla en Guanajuato. Se trata de una versión especial de la pieza original Vertige, creada en 2025 con acróbatas y equilibristas en el contexto del festival inaugural del Grand Palais, en París, concebida por Rachid Ouramdane y Nathan Paulin. Emplea, además, danza y música en vivo, mientras el paisaje es el protagonista principal.

La propuesta multidisciplinaria se presentó ayer a las 14 horas, en una soleada tarde cervantina en la Plaza Allende; convocó a la participación de un público entusiasta que incluso por momentos cargó a los artistas que lo desarrollaron. La experiencia se repitió ya entrada la noche.

La presentación fue parte de los actos conmemorativos por los 200 años de las relaciones entre México y Francia. Para su estreno en México, la agrupación francesa trabajó con la compañía Cirko de Mente y acróbatas de la Ciudad de México y de Guadalajara, incluso, dos mexicanos que viven en Francia y regresaron para la ocasión.

El argentino Lisandro Gallo, asistente artístico de Ouramdane y director de Chaillot, relató en rueda de prensa cómo tuvo que ir a Francia para “terminar de formarme como artista circense y luego trabajar”. Como latinoamericano, “estoy consciente de que las artes circenses, así como las artes en general, no están suficientemente valoradas y apoyadas, lo que nos complica a la hora de formarnos y de trabajar. Por eso, a veces tenemos que irnos de nuestro país”.

Formas escénicas poéticas

Andrea Peláez, cofundadora de Cirko de Mente y coordinadora de la producción en México, señaló que el espectáculo tiene “una calidad inmersiva; el espectador estará dentro de una experiencia que sucede de frente en la escena y en las alturas, mediante secuencias acrobáticas en equilibrio. Sus líneas atraviesan la Plaza Allende de modo que el público mira y siente el vértigo de esas ejecuciones impresionantes. Por otro lado, ésta es una forma escénica muy poética que conecta con el equilibrio, la suspensión, el riesgo y la posibilidad de crear vínculos virtuosos en colectivo”.

El acróbata mexicano Rodrigo Hernández hizo hincapié en la formación: “una educación de calidad sólo puede ser producto de políticas públicas que reconocen el valor y la relevancia del circo como arte mayor, y así producir generaciones de artistas que pongan al circo en su lugar. Los creadores de Vértigo, con Chaillot, son egresados de las escuelas de circo en Francia”.

Destacó también que buena parte de los acróbatas que integran el elenco mexicano “nos formamos en Cirko de Mente, que alberga la escuela de artes circenses de la Ciudad de México, pública, gratuita y profesional”.

De acuerdo con Jean-Francois Guéganno, director general del Instituto Francés de América Latina, “hemos intentado entretejer lazos entre la escena mexicana y en la francesa cada vez que fue posible. El desafío es que en el futuro lo que generamos pueda confluir en una escena artística conjunta entre ambos países”.

Respecto de las políticas públicas de su país, reiteró que el circo es “parte importante de nuestra escena. A finales de los años 80 y principios de los 90, hubo toda una política de profesionalización, de construcción de carreras para las artes circenses, lo que se llamaría después el nuevo circo y luego circo contemporáneo”.

Guéganno precisó que tradicionalmente era un circo de familia; es decir, “para ser artista de circo había que ser de la familia, vivir en la carpa y las caravanas.

“Cuando nació el circo contemporáneo, con la posibilidad de que cualquier persona pudiera tener una carrera en esta expresión, se tradujo en la creación de escuelas y espacios de difusión en diferentes ciudades.”

Merry MacMasters

Fuente: La Jornada