La Habana. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó ayer a Estados Unidos de intentar “apropiarse del país” y haber declarado una “guerra mundial” contra los movimientos de izquierda, en la que coloca a la isla como “capital” del comunismo del siglo XXI, buscando una especie de chivo expiatorio.
Cuba conmemoró ayer el 73 aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, la primera ofensiva de las guerrillas de Fidel Castro contra el ejército de Fulgencio Batista, respaldado por Estados Unidos. Fue en 1953 y así dio inicio a una rebelión que derrocó al dictador más de cinco años después.
“Cuba lidera hoy una batalla histórica (…) contra los muros de una política genocida que se ha propuesto asfixiar a todo el pueblo para apropiarse del país”, denunció Díaz-Canel durante un acto por el Día de la Rebeldía Nacional en la ciudad de Pinar del Río, a unos 190 kilómetros de La Habana.
Insistió en que “el bloqueo es un arma de guerra y provoca muertes”, y señaló que Washington busca en la isla, como en otros países, provocar un “estallido social con el único propósito de imponer gobiernos afines a los intereses imperiales”.
Proclamó: “nuestra respuesta a la asfixia es la inventiva, la creatividad, y aunque les moleste, también la alegría. Nuestra respuesta al bloqueo es el esfuerzo inteligente y eficiente. La respuesta a los intentos jamás abandonados de aislarnos y dividirnos es la unidad. La audacia que nos legó el Moncada nos exige no tener miedo a los cambios, pero en nombre del ideal supremo de los que cayeron entonces y de quienes entregaron todo a lo largo de estos años, las transformaciones económicas deben guiarse por un principio fundamental: el mayor grado de justicia social”.
El mandatario fustigó un reciente informe del Departamento de Estado en el que se acusa a Cuba de infiltrarse en el gobierno estadunidense y respaldar una “ola sin precedente de terrorismo de izquierdas en suelo estadunidense”.
La administración de Donald Trump ha intensificado sus ataques contra la oposición dentro de su país. “Al acusar a Cuba, no sólo buscan un chivo expiatorio, un agente externo, buscan a quién culpar de la protesta de los sectores más golpeados por una economía que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres”, afirmó Díaz-Canel.
“Están buscando una nueva excusa para sostener su genocidio político contra Cuba”, agregó.
El presidente cubano también hizo un llamado a la “unidad” y a implementar con “prioridad estratégica” un paquete de 176 medidas de libre mercado aprobadas en junio por el Parlamento y agradeció a las organizaciones que han enviado ayuda humanitaria y suministros a la isla.
“Dejen a Cuba vivir en paz y también a los más nobles del pueblo americano, que históricamente han batallado por los derechos humanos de otros pueblos sin esperar reconocimiento y enfrentando muchas veces persecución, cárcel y riesgos para sus vidas”, afirmó.
“Cuba no es una amenaza ni para Estados Unidos ni para ningún otro país sobre la Tierra”, reiteró.
El discurso puso de relieve las crecientes tensiones entre La Habana y Washington, ya que el bloqueo petrolero y la ampliación de las sanciones por parte del gobierno de Trump han agravado la peor crisis económica que ha sufrido Cuba en décadas, lo que ha provocado apagones rotativos y escasez de combustible en toda la isla.
La crisis económica sin precedente que atraviesa la isla ha llevado a diversas empresas internacionales, especialmente de los sectores turístico y financiero, a poner fin a sus operaciones en Cuba. El transporte público del país también se ha visto paralizado y el curso escolar se ha acortado por falta de combustible.
Raúl Castro, el gran ausente
El ex presidente Raúl Castro estuvo ausente en los actos conmemorativos por primera vez en décadas, pero dirigió un mensaje a sus compatriotas de Pinar del Río, donde se realizó el mitin, el cual suele hacerse cada año en un lugar distinto en función de logros regionales.
“Queridos pinareños, reciban este 26 de julio el cariño y mi reconocimiento por haber ganado, con su esfuerzo, consagración a la causa revolucionaria y trabajo creador, el gran honor de ser sede central por el 73 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Día de la Rebeldía Nacional. Un fuerte abrazo a todos”, leyó el mandatario a nombre de Castro.
Díaz-Canel no explicó el motivo de la ausencia de Castro, de 95 años. Las últimas apariciones públicas del ex mandatario fueron en junio, durante un acto para celebrar la creación del Ministerio del Interior, y el 1º de mayo, Día del Trabajo.
La Fiscalía de Estados Unidos presentó cargos en mayo pasado contra Castro por el derribo de dos avionetas de un grupo anticastrista que invadieron el espacio aéreo de la isla en febrero de 1996.
Y más aún, Trump dijo recientemente que espera tomar la isla luego de su ataque a Venezuela en enero, un aliado clave de Cuba por décadas, y una vez que concluya con su guerra en Irán.
Díaz-Canel declaró ayer que “lanzan todos los días una amenaza contra la revolución, y cada semana anuncian un nuevo castigo para empresas y funcionarios cubanos, incluso para quienes, sean cubanos o extranjeros, se atrevan a enviar un barco de petróleo o invertir en Cuba”.
Asimismo, expresó que “defender a Cuba es luchar contra el colonialismo del siglo XXI, contra el hegemonismo, contra la pretensión de que un solo país decida el destino de todos”.
El mandatario manifestó que “los cubanos de hoy somos también vencedores de imposibles”, afirmó que “estar hoy en Cuba es un acto de valentía”, y resaltó: “reafirmamos el compromiso con la patria, con la revolución, con las conquistas del socialismo y con la tarea de levantar una economía golpeada despiadadamente por cuatro siglos de colonialismo, seis décadas de neocolonialismo y otras seis décadas de bloqueo, reforzado hasta convertirse en un plan genocida”.
Afp, Ap, Prensa Latina, Sputnik y Xinhua
Fuente; La Jornada
