Kinshasa. Estados Unidos expulsó hacia República Democrática del Congo a 15 migrantes sudamericanos, en el contexto de la controvertida política de Donald Trump de enviar a extranjeros en situación irregular a terceros países.
El jueves llegó por primera vez a Kinshasa un grupo de migrantes de origen peruano y ecuatoriano, que incluye a siete mujeres, expulsados por el gobierno estadunidense dado un acuerdo entre Estados Unidos y la República Democrática del Congo.
La política migratoria estadunidense, que consiste en mandar a extranjeros en situación irregular a terceros países a cambio de apoyo financiero o logístico de Washington, cuenta con la participación de muchos países de África, que acceden a ser naciones de acogida.
Un funcionario de la agencia congoleña de migración confirmó las llegadas, pero no proporcionó más detalles. Las autoridades de estos países normalmente brindan poca información sobre la situación de los migrantes, que habitualmente son originarios de otros continentes, como América del Sur o Asia.
La Organización Internacional para las Migraciones de la ONU indicó a Afp que el gobierno del país africano le solicitó “aportar ayuda humanitaria a 15 migrantes enviados por Estados Unidos hacia territorio congoleño”. Explicó que podrá proponer “regreso voluntario asistido a los migrantes que hagan la petición”.
En tanto, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), continúa reclutando agentes como nunca antes, sin que los antecedentes de los nuevos elementos sean importantes.
A pesar de que la agencia ha dicho que la mayoría de los recién contratados son policías y ex militares, el ICE realizó reclutamientos y contrataciones aceleradas, debido a que el jefe de la Casa Blanca dio prioridad a la acción rápida, dando como resultado nuevos empleados con credenciales cuestionables, cuyos antecedentes y adiestramiento están ahora bajo escrutinio luego de varios incidentes de alto perfil en que los agentes utilizaron fuerza excesiva.
Duplicó plantilla
El ICE contrató a 12 mil agentes y agentes especiales para duplicar su plantilla, después de que el Congreso otorgó a la agencia una asignación extraordinaria de 75 mil millones para poner en marcha la campaña de deportaciones a gran escala del presidente Trump.
Una investigación de Ap reveló que cada vez hay más pruebas de solicitantes con antecedentes cuestionables que no fueron investigados a fondo antes de su contratación o que fueron recibidos a pesar de su historial.
La investigación incluyó a más de 40 agentes y encontró que muchos de ellos tenían antecedentes de adeudos que derivaron en acciones legales, dos se habían declarado en bancarrota y otros tres habían enfrentado demandas por presunto comportamiento indebido en sus empleos policiales anteriores.
Ryan Schwank, ex instructor de la academia del ICE, testificó en febrero que los altos mandos de la agencia redujeron los programas de capacitación sobre el uso de la fuerza, la seguridad con armas de fuego y los derechos de los manifestantes. Añadió que entre los nuevos reclutas había agentes de apenas 18 años, quienes carecen de título universitario y cuyo idioma materno no es el inglés.
“No les estamos brindando el adiestramiento necesario para que sepan cuándo es que se les pide que hagan algo que no se supone que hagan, algo ilegal o indebido”, confirmó.
Afp y Ap
Fuente: La Jornada
