Falta de reglamentación detiene acciones contra la obesidad

Después de dos años sigue pendiente la publicación del reglamento de la Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible, sin el cual, las acciones para combatir la obesidad en el país están detenidas, principalmente el impulso a un cambio en la dieta con productos de alta calidad y aporte nutrimental en lugar que los ultraprocesados, advirtieron Juan Rivera Dommarco, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública y Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, organización que durante años ha impulsado una política alimentaria saludable.

Señalaron que la Secretaría de Salud (Ssa) no ha emitido el reglamen-to, pero es urgente, sostuvo Rivera, porque “es la manera de acercarnos al cambio en los sistemas alimentarios y lograr una dieta saludable que, al mismo tiempo, proteja el planeta con menos contaminación y menos desperdicio de alimentos”.

Calvillo denunció que el retraso en la publicación del ordenamiento se debe, en parte, a la presión de la industria que busca se le incluya en el Grupo Intersectorial de Alimentación Saludable y Sostenible. El asunto es que este organismo debe estar libre de conflictos de interés, dijo.

Ambos especialistas participaron en el Congreso Internacional de Obesidad que se realizó la semana pasada en la Ciudad de México, el cual reunió a investigadores, profesionales de la salud y organizaciones civiles de 90 países. Ahí se presentaron resultados de investigaciones científicas, entre ellas, la realizada por la Universidad Deakin, en Australia, sobre la inacción de los supermercados para promover alimentos saludables a precios más bajos y colocarlos en lugares más visibles respecto de los ultraprocesados.

En el combate de la obesidad deben participar todos los sectores, incluidos los supermercados, afirmaron los científicos encabezados por Adrián J. Cameron, del Centro Global de Salud y Nutrición Preventiva de la universidad australiana.

Recomendaron la aplicación de normas obligatorias para cambiar la tendencia. “Los compromisos voluntarios de los supermercados para promover dietas más saludables y equitativas no son suficientes en cuanto a objetivos de salud pública”, sostuvo.

En el Congreso Internacional que organizó la Federación Mundial de Obesidad fue constante el mensaje sobre el riesgo para la salud que representan los alimentos ultraprocesados, pero “han inundado los estantes en los supermercados en los últimos años” y se les asocia con el incremento de peso corporal y males como diabetes, hipertensión, afecciones cardiovasculares e incluso cáncer.

Por la forma en que se elaboran para prolongar su tiempo de vida, esos productos contienen grandes cantidades de azúcar, sal y grasas, advierte el estudio. También encontró que sólo dos de 21 cadenas de supermercados procuran crear entornos alimentarios saludables con límites en descuentos a los productos poco saludables y disminuciones en los precios de mercancías de origen natural, incluso por debajo de sus similares industrializados.

Ángeles Cruz Martínez

Fuente: La Jornada