Teherán. Cientos de miles de personas se reunieron ayer en la gran mezquita Mosalla de Teherán en los funerales del asesinado líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Jamenei; al tiempo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alardeó de que con un disparo podría “eliminar” a todos los dirigentes políticos y militares del país islámico reunidos en la ceremonia, pero aseguró que Washington no atacará porque “entonces no tendríamos con quién negociar”.
Dentro de una urna de vidrio, en un escenario elevado y al aire libre, fue colocado el féretro del abatido líder, cubierto con una bandera iraní; encima, el turbante negro que lo identificaba como descendiente directo del profeta Mahoma. Al lado, una silla, un micrófono y una pequeña mesa, recreando el estrado donde Jamenei pronunciaba sus discursos. Sobre el conjunto, una imagen del primer dirigente supremo iraní, el ayatollah Ruhollah Jomeini, quien murió en 1989.
Debajo del ataúd de Jamenei fueron alineados los de sus cuatro familiares que perecieron a su lado en el ataque de Estados Unidos e Israel a finales de febrero; entre ellos, el de la esposa de Mojtaba Jamenei, hijo y sucesor del ayatollah, quien presuntamente resultó herido en el bombardeo.
De acuerdo con The New York Times, los responsables iraníes de seguridad rechazaron la solicitud del ayatollah Mojtaba Jamenei, que no ha sido visto en público desde el inicio de la guerra y sólo se comunica por mensajes escritos, de asistir a los ritos funerarios de su familia por temor a que Israel lo mate o localice en su escondite.
La mayoría de los dolientes asistieron vestidos de negro y portaron retratos del fallecido líder, golpeándose el pecho en señal de dolor. Muchos con banderas chiítas rojas con la inscripción “Mártir”, portaron pancartas que decían: “Matar a Trump”; corearon consignas como “¡venganza!” y “¡muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!”
“Prometimos al líder supremo que seguiríamos con él hasta el final. Toda esta gente está aquí por él”, expresa Reza, un profesor universitario de 37 años.
Medios locales reportaron la asistencia de las organizaciones militares regionales apoyadas por Teherán: Hezbollah, representado por el ex ministro libanés Mohamed Fneish y varios diputados; Hamas, por miembros de su buró político encabezados su jefe, Mohamed Darwish, así como Ziyad al Najala, líder de la Yihad Islámica Palestina, aliado de Hamas; y Dhaif Allah al Shami, dirigente de los rebeldes hutíes de Yemen.
El funeral se retrasó cuatro meses, conforme la guerra se intensificaba. Las negociaciones entre Washington y Teherán se reanudarán el 11 de julio en Pakistán, informó ayer la cadena de televisión Al Arabiya.
“Le propinamos una paliza tremenda a Irán (…) Están desesperados por llegar a un acuerdo. Les dimos una semana libre para un funeral”, se jactó Trump, al tiempo que expresó su sorpresa por ver a gente llorando en las exequias. “Quizá son lágrimas falsas”, ironizó.
El ministerio de Inteligencia iraní anunció ayer que fueron desarticulados “cuatro grupos terroristas y separatistas organizados, vinculados a los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel”, en el sureste del país; dos “terroristas” fueron abatidos y 10 detenidos.
En medio del distanciamiento visto entre el primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, y Trump, por desacuerdos sobre el conflicto en Medio Oriente, el republicano aseguró: “nos llevamos muy bien. (Netanyahu) sabe quién es el jefe” y adelantó al medio Axios que sostendrán próximamente un encuentro.
Ap, Xinhua, Afp, Europa Press y Sputnik
Fuente: La Jornada
