Gasto en educación cayó entre 2019 y 2022: Cepal

América Latina y el Caribe enfrentan un doble desafío educativo: no sólo necesitan incrementar los recursos destinados a las escuelas, sino también garantizar que el dinero sea distribuido de manera equitativa y utilizado con mayor eficiencia, señala el informe Sostenibilidad financiera, equidad y eficiencia de la inversión educativa como requisitos habilitantes para la transformación educativa en América Latina y el Caribe 2025.

El documento, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), con la participación de Unicef, Unesco y Banco Mundial, revela que la inversión educativa pública en la región se ha debilitado en los últimos años.

En 21 países de América Latina y el Caribe, la proporción del gasto público destinado a educación cayó de 14 por ciento en 2019 a 12.9 por ciento en 2022, año en que la inversión promedio fue de 2 mil 478 dólares por persona en edad escolar (cerca de 45 mil pesos).

El diagnóstico regional señala que este descenso resulta relevante porque esa inversión por estudiante equivale apenas a 37.7 por ciento de la registrada en Europa y Asia Central, 64.6 por ciento de la de Medio Oriente y Norte de África, y 73.9 por ciento de la de Asia Oriental y el Pacífico.

El reporte evidencia que a raíz de esta merma en el gasto público destinado a la educación en América Latina, las familias terminan pagando una parte importante, pues los hogares absorben una proporción considerable del costo escolar.

A mayor ingreso, menor la carga para las familias

En los países de ingresos medios bajos, los gobiernos cubren en promedio 54 por ciento del financiamiento educativo, en tanto que las familias aportan 43.9 por ciento. En los de ingresos medios altos, la participación estatal llega a 67.7 por ciento, y la de los hogares, a 32.1 por ciento. En contraste, en los de altos ingresos, los hogares cubren en promedio 19.6 por ciento.

El informe también cuestiona la idea de que un mayor presupuesto, por sí mismo, garantiza mejores resultados educativos, pues Armenia invierte por niño menos de un tercio de lo que destina Chile, pero alrededor de dos terceras partes de los niños de 10 años alcanzan una comprensión lectora adecuada para su edad en ambos casos.

Otro ejemplo es Turquía, que invierte menos por estudiante que República Dominicana –2 mil 630 frente a 3 mil 173 dólares–, pero registra una pobreza de aprendizaje inferior a 20 por ciento, frente a 80 por ciento en el país caribeño.

La Cepal subraya, sin embargo, que estos ejemplos no significan que gastar más sea innecesario. Por el contrario, sostiene que incrementar la inversión continúa siendo una condición necesaria, especialmente en países con bajos niveles históricos de gasto por estudiante. La cuestión, plantea el documento, es combinar mayor inversión con mejor asignación y focalización de los recursos.

La propuesta considera que el costo real de educar cambia de acuerdo con las condiciones de cada territorio. El cálculo debería incluir materiales, formación y remuneración docente, infraestructura, transporte y conectividad digital.

Lilian Hernández Osorio

Fuente: La Jornada