En Coatepec, Veracruz, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron una estructura cívico-ceremonial y una escultura monolítica con “características atípicas de la región” cerca de la zona prehispánica de Campo Viejo, que tiene más de 2 mil años de antigüedad.
Lo que ha llamado la atención de los especialistas es que se trata de una plataforma cuyos flancos lucen piedras de forma circular y de un monolito que muestra a uno de dos personajes con posibles rasgos mayoides.
En entrevista, los arqueólogos Lino Espinoza García y Alberto Vázquez Domínguez revelaron que el asentamiento de esta civilización, por los materiales hallados, “nos arroja una cronología relativa de unos mil 500 años antes de la era cristiana, que es cuando inicia el poblamiento de Campo Viejo, y a partir de ahí existe una población constante hasta la época colonial; en tanto, los hallazgos de la plataforma y la estela podrían tener una cronología relativa a la época del protoclásico, que oscila entre el año 200 aC y el 200 dC”.
Agregaron que “estamos a unos días de hacer estudios de carbono 14, los cuales nos podrían dar un fechamiento absoluto”.

El descubrimiento ocurrió en un predio particular en el fraccionamiento San Lucas, donde emergió “una plataforma –de 30 metros de largo por 12 metros de ancho–construida con lajas y piedra caliza careada de color blanco y textura yesosa, característica que se logró de forma inducida para decorar los muros, posiblemente, a partir de un tipo de cocción”. La ornamentación, detallaron, se conforma de líneas o figuras similares a cuadrados, y piedras de forma circular en dos de sus flancos, atributos que no son propios de la región y no se habían registrado previamente.
También se encontró una escultura monolítica “de 1.88 metros de alto por 1.47 de ancho en la parte más amplia, y 68 centímetros en la más angosta. Su grosor oscila entre 22 y 25 centímetros, y cuenta con grabados que aluden a un evento de carácter simbólico en el que dos personajes de elite, en posición sedente y con atavíos elaborados, reciben en un recipiente un fluido de una entidad divina que está en un plano superior”.
Espinoza García agregó: “En la estela se están representando dos personajes en forma sedente, con dos recipientes en sus manos y probablemente realizando un ritual de petición o iniciación; uno de ellos pareciera que es de edad avanzada y otro más joven; ambos tienen los mismos atuendos –como son tocados, muñequeras, pectorales y collares–, y en la parte superior se observan elementos iconográficos que aluden a una ave descendiendo, pero todavía estamos tratando de entender” cada elemento.
Lino Espinoza puntualizó: “Toda la estela, en piedra de andesita, hace alusión a cuestiones de fertilidad y de cultivo de la tierra”.
Tanto la estructura como la escultura, que permite recordar las de la cultura maya, se encontraron en buen estado de conservación.
Durante el salvamento se han realizado sondeos arqueológicos que han permitido la recuperación e identificación de otros materiales prehispánicos asociados a la estructura, “como restos de maíz carbonizado, hallados a manera de ofrendas, vasijas y una cuenta de piedra verde fragmentada en cuatro partes, además de pigmentos de cinabrio”, los cuales se enviarán al laboratorio para su estudio.
Civilización local
Sobre la cultura a la que pudieran pertenecer los materiales, aunque el término totonaca es recurrente para las poblaciones que se desarrollaron entre los ríos Cazones y Papaloapan, se carece de indicadores de esa civilización en el lugar, por lo que los especialistas proponen que se trata de una cultura local con atributos de grupos de la Costa del Golfo, indicaron.
Las excavaciones en campo concluyen este mes y los especialistas seguirán con los análisis de laboratorio, que se extenderán hasta inicios de 2027.
Este proyecto, que comenzó a finales de 2025 y fue autorizado por el Consejo de Arqueología del INAH, derivó de una solicitud de cambio de uso de suelo para el desarrollo de infraestructura urbana de índole particular, ya que el área donde se realizan los trabajos arqueológicos, de aproximadamente 12 hectáreas, tiene como fin un uso habitacional.
El salvamento también se enmarca en la investigación que el Centro INAH Veracruz ha desarrollado en la periferia del sitio arqueológico Campo Viejo (donde se ubica el fraccionamiento San Lucas) desde el año 2000, encaminado a la investigación, protección y preservación del patrimonio arqueológico.
Mención aparte es que los recursos económicos, tecnológicos, de uso especializado, equipo profesional y herramientas, así como personal de apoyo, han sido proporcionados por parte de los propietarios del predio, quienes se han interesado en los descubrimientos y su difusión.
Ana Mónica Rodríguez
Fuente: La Jornada
