En la exposición Interocepciones, el artista plástico, Octavio Moctezuma, logra fusionar las respuestas del cuerpo humano y las transforma en metáforas pictóricas con las que busca explorar el sentir a través de la percepción de la actividad corporal humana.
La muestra, curada por Emmanuel Albarrán, se exhibió en la Galería Gobernador de la colonia San Miguel Chapultepec, y es una mezcla policromática que permite repensar la naturaleza de la corporalidad y hacerla un aspecto consciente, explicó el pintor en entrevista con La Jornada:
“El cuerpo habla y en mis trabajos quise plasmar las reacciones que tiene. Estas piezas reúnen tres décadas de trabajo en los cuales me adentré en la naturalidad de cómo respondemos, cómo circula nuestra sangre, respiramos, vemos, sentimos, pero también cómo se conecta eso con nuestra veta espiritual. Me parece muy importante hacer que el público se percate que la misma materialidad expresa ideas y por eso me gusta trabajar con diferentes elementos”.
El artista asegura que mucha de esta inspiración viene de los trabajos que en su juventud le impresionaron, como la obra de Andrea Vesalis, Fabrica Libri Septem, pintada en 1543,fueron algunos de los grandes parteaguas de su trabajo: retratos en los cuales se pueden ver a hombres que muestran sus pulmones, figuras sin rostros cuyo sistema circulatorio asemeja a una autopista de colores, otros más son figuras humanoides cubiertas por células y bacterias multicolores:
“Me enfoqué mucho en tratar de hacer un lenguaje que permitiera al observador el percatarse de lo que sucede dentro de ellos. Muchas veces lo desdeñamos, poco pensamos diariamente en lo que nuestros intestinos hacen o cómo es que logramos hacer funcionar la respiración. Somos un bioma de maravillas que funciona constantemente, gracias a nosotros hay vida en otros organismos, y a la vez ellos contribuyen a la nuestra. Me parece que ese es un verdadero lenguaje de la naturaleza”, afirmó.
Destaca la pieza Estudio para un macrobioma, una silueta humana transparente que contiene cientos de trazos verdes que asemejan a los parásitos que coexisten en la naturaleza de humana. Interocepciones es eso, la percepción de nuestros órganos.
“Creo que nuestra existencia cambiaría si nosotros pensáramos en la forma en la que funciona nuestro cuerpo. La abstracción de la vida diaria nos hace perdernos en lo importante que es reflexionar sobre la gran maquinaria que tenemos y cómo se mezcla eso con el sentido que le damos desde nuestra alma”, concluyó el pintor.
Omar González Morales
Fuente: La Jornada
