Con mil 735 casos activos de gusano barrenador del ganado (GBG) en 27 entidades del país, incluidas tres fronterizas con Estados Unidos, la nueva planta de producción de moscas estériles localizada en Chiapas enfrentará no sólo el reto de erradicar la plaga, sino también el de recuperar el estatus sanitario y reactivar las exportaciones del ganado mexicano a ese país, suspendidas desde hace un año.
Datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) revelan que actualmente hay 31 mil 70 casos acumulados.
Hasta el corte del 27 de junio pasado, ocho estados superan más de 100 animales enfermos, encabezados por Puebla, con 187 registros activos, seguido de San Luis Potosí, con 157, y Veracruz, con 146. A diferencia de meses anteriores, las entidades del sur no lideran la lista, pues Chiapas ocupa la octava posición con 104, seguido de Yucatán con 92.
Los estados afectados que colindan con la frontera norte son Tamaulipas (106 casos), Nuevo León (79) y Coahuila (23).
Respecto a los casos acumulados desde el primer registro en noviembre de 2024, Chiapas es el estado más perjudicado, con 7 mil 173 animales con esta plaga, seguido de Oaxaca con 4 mil 556, Veracruz con 4 mil 265, Yucatán con 2 mil 315, Puebla con mil 560, Tabasco con mil 297, San Luis Potosí con mil 228 y Guerrero con mil 49. En el resto de las entidades no superan los mil contagios.
Los bovinos, la especie más afectada por la plaga
Los bovinos siguen siendo la especie más afectada, con 880 animales enfermos de los mil 735 casos activos, seguidos de los caninos con 511 y los porcinos con 115. También hay contagios en equinos (97), caprinos (54), ovinos (54) y felinos (22), así como el caso de un ave y otro de fauna silvestre. Desde que se detectó el primer caso en México, el Senasica ha inspeccionado 5.3 millones de cabezas de ganado.
La planta de moscas estériles fue inaugurada el sábado pasado en Metapa de Domínguez, Chiapas, y para mediados de julio producirá 28 millones de moscas estériles cada semana, cantidad que aumentará gradualmente hasta alcanzar 100 millones a finales de 2026, de acuerdo con información oficial.
Para Alberto García Escalera, gerente técnico de la unidad de ganadería de la biofarmacéutica MSD Salud Animal en México, las instalaciones contribuirán en gran medida a disminuir la propagación de los casos de GBG por tratarse de un control biológico.
La estrategia, explicó, funciona mediante la esterilización de los machos, que después son liberados por medio de avionetas en las zonas infestadas para que se apareen con hembras silvestres, que quedan infértiles, y así romper el ciclo de vida del GBG al ya no tener descendencia de larvas. “Es la manera más efectiva en que podemos controlar la reproducción y bajar las cargas del parásito en el campo”, aseguró.
Sin embargo, insistió en que la estrategia debe ir acompañada de la identificación de las heridas a nivel de campo por los ganaderos y los veterinarios para que sean tratadas adecuadamente.
Alexia Villaseñor y Jared Laureles
Fuente: La Jornada
