Frente a la caída de los aprendizajes reportados en la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) 2025, “México ha demostrado resiliencia”, afirma Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En entrevista, vía un cuestionario escrito, responde a La Jornada sobre los resultados de nuestro país en la prueba estandarizada que se aplica desde el año 2000 a jóvenes de 15 años que han concluido su educación básica.
–¿Qué impacto ha tenido la pandemia de Covid-19 en los resultados de México en PISA?
En un momento en que muchos sistemas educativos del mundo han visto disminuir los resultados de aprendizaje, México ha demostrado resiliencia. El rendimiento en ciencia -foco principal en esta edición- se ha mantenido prácticamente estable desde 2022. Y en lectura, también, se ha mantenido firme, mientras que muchos otros países han retrocedido.
“Los jóvenes mexicanos de 15 años son curiosos, quieren aprender cosas nuevas y perseveran cuando se ponen difíciles. Es más probable que sientan que el tiempo que pasan en la escuela tiene un significado y un propósito. Hoy en día, estas ya no son habilidades blandas al margen de la educación. En un mundo en el que la Inteligencia Artificial (IA) puede darte una respuesta en segundos, la ventaja no pertenecerá a quienes simplemente saben más, sino a aquellos que siguen haciéndose preguntas”.
Enfatiza que los estudiantes mexicanos parecen entender estas nuevas dinámicas. “Cuando se les dificulta algo, recurren a sus profesores. Cuando necesitan otra explicación, acuden a sus compañeros de clase. Saben que aprender no es un viaje solitario”.
En cuanto a sus profesores, agrega, “están ahí para ellos. En comparación con el promedio de la OCDE, un mayor número de estudiantes mexicanos afirma que sus maestros muestran un interés genuino en su aprendizaje, siguen enseñando hasta que lo entienden y brindan apoyo adicional cuando lo necesitan”.
–¿Qué tanto aún afectan las disparidades socioeconómicas en el aprendizaje?
Desde una visión positiva, México ha ampliado las oportunidades educativas con bastante éxito. Entre 2015 y 2025, el número de jóvenes de 15 años elegibles para participar en PISA creció mucho más rápido que la población general de jóvenes de esa misma edad en el país. En otras palabras, el sistema educativo está llegando a más jóvenes, incluidos aquellos provenientes de sectores marginados.
Normalmente, cuando los sistemas educativos se expanden, existe el riesgo de que las desigualdades se profundicen o que los resultados promedio disminuyan. Sin embargo, eso no es lo que PISA muestra para México.
A pesar de haber incorporado a la escuela a más estudiantes en situación de vulnerabilidad, la brecha de rendimiento entre los estudiantes aventajados y desfavorecidos en México no se ha ampliado. Y aunque esa brecha sigue siendo significativa, es menor que la media en los países de la OCDE.
“Eso nos demuestra algo poderoso: una mayor inclusión no tiene por qué lograrse a expensas del aprendizaje. La equidad y la calidad no tienen que ser objetivos contrapuestos. México puede avanzar en ambos”.
–¿Cuál es el impacto del uso de dispositivos digitales en los aprendizajes?
Entre 2018 y 2025, el rendimiento de la lectura cayó en tres cuartas partes de los países de la OCDE en 25 puntos, lo que equivale a más de un año de aprendizaje. Una vez más, México es una excepción destacable, pues sus resultados de lectura se mantuvieron bastante estables.
No podemos decirlo con certeza, pero la disminución de los niveles de lectura por placer y el cambio hacia el formato digital -como revisar rápidamente las redes sociales o procesar información de forma acelerada- podrían estar reduciendo la capacidad de los estudiantes para comprender textos y datos complejos.
Lo más preocupante es el retroceso en las habilidades que resultan más indispensables en la era de la IA: evaluar la información, conectar distintas fuentes y pensar de forma crítica sobre lo que se lee. A su vez, la proporción de “lectores apresurados” -estudiantes que leen a prisa y dan respuestas rápidas pero incorrectas- casi se duplicó entre 2018 y 2025.
Si bien un uso limitado o moderado de dispositivos digitales para el aprendizaje en la escuela se asocia con mejores resultados, cuando se utilizan para el ocio en el aula, la relación se invierte de forma drástica, con niveles sustancialmente más bajos de rendimiento.
Respecto a si la llegada de la IA generativa está cambiando la ecuación (en educación), a primera vista, los datos de PISA no son favorables. Los estudiantes que utilizan chatbots de IA para tareas como resumir textos tienden a obtener puntuaciones más bajas que quienes no lo hacen, y son más propensos a reportar niveles más bajos de motivación en sí mismo para el aprendizaje.
Los patrones son complejos y dependen en gran medida de cómo se utilice la IA generativa, pero la conclusión es simple: el aprendizaje siempre tiene que ver con la lucha cognitiva.
Laura Poy y Alexia Villaseñor
Fuente: La Jornada
