“El movimiento está, siempre está”, escribe el músico y poeta Guillermo Briseño en un verso que, casi como máxima, delinea su poemario más reciente, Movimiento, que fue presentado en la segunda edición de Feria Internacional del Libro de Puebla (Filip).
Concebido como un largo poema integrado por casi una treintena de estrofas que se distinguen por su brevedad, su musicalidad y su redondez poética, el volumen del reconocido músico y escritor hace convivir música y poesía.
“Es el espacio natural, una necesidad. Cada una, música y poesía, tiene su lugar; a veces una tiene que pedir chance a la otra”, definió el músico, quien hacia finales de 2025 celebró sus 80 años de vida y 66 de trayectoria musical en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris de la Ciudad de México.
En este volumen, indicó, se ve también el trabajo disciplinado que a veces adopta, que le hace dedicar un tiempo a la música y a la composición, además de a la escritura y a la lectura.
“Música y poesía se llevan bien. Además, permiten reflexionar sobre la vida, sobre las cosas, sobre los afectos, sobre las tragedias o sobre los amores, o sobre lo que sea; ayuda, porque hay vasos comunicantes entre ellas, pues nacieron juntas, como dicen los enterados”, apuntó.
Durante una entrevista tras la presentación del libro en la Capilla del Arte UDLAP, en la que estuvo acompañado por los escritores Juan Sebastián Gatti y Jorge Arturo Abascal, Briseño concibió que música y poesía se llevan también, por lo que a veces le sale la música y otras veces la poesía.
Mencionó que en la escritura de este título, publicado con el sello de ediciones Del Lirio, se encontró con un tema que parece que lo hará reflexionar durante buen rato.
“Me encontré con la inspiración. ¿Qué es la inspiración? El movimiento me produjo eso: acabo de descubrir que el agua tibia es movimiento, que sin movimiento no hay nada, que el movimiento es dios.”
Si bien aclaró que no se considera místico, está seguro de que la mística saltó a sus poemas contenidos en este libro para decirle que existe no un milagro, sino que ellos son el milagro en sí mismos.
“Todo el tiempo, la sangre, la sonrisa, la lágrima, la conmoción, el nudo en la garganta, todo es movimiento”, aseguró entusiasmado.
Por tanto, concibió que en el momento actual, y como en el pasado, la poesía sigue siendo un arte que exige ser producido, leído, conocido, usado “para convivir, para leer al otro, para sentir, para imaginar de otra manera o para aceptarlo”.
“Un arte que sirve para todo y para nada”
El autor de otro tanto de libros de poesía, ensayos y reflexiones sobre educación musical, afirmó que la poesía no es dogma ni receta, ni siquiera sugerencia, “sino las ganas de entender el mundo, de nombrarlo de otras maneras, de tratar de entender lo que se escribe o lo que se habla (…), pues la poesía sirve para todo y para nada”.
Al presentar el libro, el escritor Juan Sebastián Gatti destacó que en el principio de la humanidad fue la palabra, siendo que los primeros cantos hablaron del viaje y de la gente que se movía, por lo que el poema es un cuerpo que también se mueve lo mismo que el lector, cuyos ojos al leer se mueven y su mente salta de imagen en imagen.
A su vez, el autor Jorge Arturo Abascal recordó que hace 25 años apareció el primer libro de Briseño denominado Versos para beber (y también el vaso), en cuya guarda dedicó una dedicatoria, que fue “la premonición gozosa que se comprueba con esto que hacemos ahora: asistir y presentar la publicación poética más reciente de Guillermo”.
Paula Carrizosa, La Jornada de Oriente
Fuente: La Jornada
