En México persisten los problemas de lectoescritura y alfabetización, sobre todo en adultos mayores de comunidades indígenas y rurales, donde prevalece la barrera de la lengua, aseguró Andrés Morales, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en el país.
En entrevista, al término de la presentación de la Estrategia 2026-2031 de este organismo para México, indicó que hay esfuerzos focalizados en los estados con mayor rezago educativo, como Chiapas, Guerrero y Oaxaca, y reconoció que hay una apuesta “importante” para dar cada vez más prioridad al derecho a la educación desde la primera infancia hasta adultos mayores.
En el país, se estima que 4 millones 100 mil mayores de 15 años no saben leer ni escribir, de acuerdo con el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA). La meta para finales de 2026 de esta dependencia, junto con la Secretaría de Educación Pública (SEP), es que se declare bandera blanca en alfabetización por parte de la Unesco.
Para lograrlo, el porcentaje de población analfabeta debe estar por debajo del 4 por ciento.
La cifra de analfabetismo en México es de 3.95 por ciento, según el INEA, pero el objetivo es alcanzar 3.8 por ciento, “para que sea irreversible”, indicó.
Desde el Museo de Antropología e Historia, Morales explicó que la Estrategia 2026-2031 de la ONU que definirá la ruta de trabajo para el país tiene cuatro objetivos: educar para transformar; reconciliar a la humanidad con la naturaleza; construir sociedades justas, inclusivas y pacíficas, y fomentar la innovación y tecnología al servicio de la humanidad.
Avances en cobertura
Reiteró que en el tema educativo, el país ha avanzado en términos de cobertura y diversidad, pero, aseguró que se requiere seguir profundizando para consolidar los aprendizajes fundamentales.
El otro reto, mencionó, tiene que ver con la seguridad e inclusión en la sociedad. En Michoacán, subrayó, hay un programa que pone los valores como elementos centrales en la construcción de paz.
Por otra parte, Morales recordó el complejo contexto global al que están sujetos los organismos internacionales, que padecen dos desafíos “muy grandes”, por un lado político, “hay ciertos países que desconfían, no creen en estas dependencias y eso, evidentemente, nos debilita”.
El financiero es un problema más, con recortes presupuestales de las aportaciones de los países miembros, por eso, hay que “reinventarnos” e ir trabajando con actores alternativos fundamentales, como la sociedad civil, el sector privado, la academia y entre todos sumar sinergias y esfuerzos con objetivos comunes.
En lugar de que cada uno vaya por su cuenta, el impacto será mayor si se trabaja de forma coordinada y con objetivos comunes, dijo.
Alexia Villaseñor
Fuente: La Jornada
