Organizaciones de la sociedad civil expresaron su rechazo a la iniciativa presentada el pasado 29 de septiembre por el diputado Francisco Javier Guízar Macías (PT), y 42 legisladoras y legisladores de distintos grupos parlamentarios, para modificar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas alcohólicas y cerveza.
De acuerdo con la Red de Acción sobre Alcohol (RASA), integrada por académicos, especialistas y organizaciones civiles, la propuesta abarata el alcohol, reduce la recaudación y favorece los intereses económicos de la industria alcoholera, en sentido contrario a una política de salud pública basada en evidencia.
Aparte, Salud Justa Mx llamó de forma “urgente” a las y los integrantes de la LXVI Legislatura de la Cámara de Diputados para que “asuman su obligación de proteger el derecho a la salud de la población” y manifestó su repudio a la Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley del IEPS en materia de alcohol.
Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa Mx dijo que “lamentamos que para la elaboración de las propuestas impulsadas en la Cámara de Diputados, específicamente las que buscan sustituir o modificar el esquema actual tributario solo hayan incorporado las opiniones de la industria del alcohol y no de la sociedad civil, universidades, institutos de investigación y otras organizaciones que trabajan por la salud pública y que son libres de conflicto de interés”.
Aseveró que Si bien, “la propuesta legislativa pretende suavizar la carga fiscal, disminuir tasas o debilitar el papel recaudatorio y disuasivo del IEPS en el sector de bebidas alcohólicas” y subrayó que “rechazamos cualquier propuesta no contribuya a disminuir los daños derivados del consumo de alcohol los cuales representan el 2.1 por ciento del PIB”.
Luis Robledo, vocero de RASA indicó que actualmente el impuesto al alcohol se calcula según el precio de cada bebida alcohólica (ad valorem). La iniciativa propone cambiarlo por una cuota fija de 1.38 pesos por grado de alcohol por litro (138 pesos por litro de alcohol puro).
Además, otorgaría un estímulo fiscal equivalente a 90 por ciento del impuesto a productores e importadores de hasta 10 mil litros de alcohol puro.
“Pasar de un esquema ad valorem a una cuota fija por cantidad de alcohol es un avance importante, sin embargo, el principal problema de esta propuesta es el nivel de cuota establecida.”
De acuerdo con estimaciones realizadas con el Simulador de Impuestos al Alcohol del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), la cuota de esta iniciativa reduciría el precio de todas las bebidas alcohólicas: alrededor de 5.1 por ciento en cerveza y hasta 24.9 por ciento en destilados.
Como consecuencia, el consumo podría aumentar entre 6.2 y 36.8 por ciento, mientras que la recaudación del IEPS disminuiría en más de 26 mil millones de pesos. Se estima que, para mantener la recaudación en los niveles actuales, sería necesaria una cuota de, por lo menos, 2.40 pesos por grado de alcohol.
Robledo, dijo que “no puede llamarse reforma de salud pública a una propuesta que abarata las bebidas alcohólicas. El alcohol no es un bien necesario y produce 112 muertes al día en nuestro país. Es más barato que el pan de caja, un producto básico que alimenta a toda una familia. La política fiscal debe proteger a la población, no las ganancias de la industria alcoholera. Si una reforma reduce los precios, aumenta el consumo y disminuye la recaudación, no estamos ante una política de salud: estamos ante una política a favor de la industria.”
La exposición de motivos de la propia iniciativa documenta seis foros del Grupo de Trabajo con cámaras industriales, consejos reguladores y empresas como AB InBev, Heineken, Casa Cuervo y Brown-Forman; ninguno incluyó a instituciones de salud pública, academia u organizaciones
civiles.
La propuesta de 1.38 pesos por grado de alcohol
En septiembre, la Comisión para la Industria de Vinos y Licores y la Cámara Nacional de la Industria Tequilera propusieron públicamente una cuota de 138 pesos por litro de alcohol puro -es decir, 1.38 pesos por grado- y un crédito fiscal de 90 por ciento para productores de menos de 10 mil litros. La iniciativa reproduce ambos elementos.
“La evidencia internacional apunta precisamente en la dirección contraria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que elevar los impuestos y precios del alcohol es una de las intervenciones más costo-efectivas para reducir su consumo y los daños asociados, y recomienda revisarlos periódicamente para evitar que pierdan valor por inflación.”
Antonio Ochoa destacó que existe evidencia de que el consumo de alcohol representa uno de los principales factores de riesgo de mortalidad, violencia, lesiones e incontables enfermedades crónicas en el país, al respecto la OMS ha demostrado que los impuestos a las bebidas alcohólicas y su actualización periódica son la medida más costo-efectiva para disminuir el consumo, retrasar la edad de inicio en jóvenes y reducir las externalidades negativas que el alcohol causa a la sociedad y al sistema sanitario.
“Cualquier reforma que pretenda disminuir impuestos o flexibilizar la tributación del alcohol atenta directamente contra la salud de las y los mexicanos. Los impuestos al alcohol no son solo un mecanismo de recaudación, sino la herramienta de salud pública más poderosa y efectiva para salvar vidas. Reducirlos o alterar su efectividad disuasiva es un grave retroceso. Exigimos a los diputados y diputadas que cumplan con su obligación superior de garantizar la protección de la salud de las personas por encima de cualquier interés económico o corporativo”, sostuvo.
Carolina Gómez Mena
Fuente: La Jornada
