Progresistas desplazan a candidatos de los partidos tradicionales en EU

Washington y Nueva York. Temblaron otra vez las cúpulas de los dos partidos políticos nacionales de Estados Unidos ante los triunfos electorales de candidatos socialistas democráticos al Congreso nacional y la legislatura estatal, alineados con el alcalde Zohran Mamdani, en primarias contra demócratas tradicionales en Nueva York, sólo una semana después de que una aspirante de la misma corriente política fue elegida gobernante de la capital de Estados Unidos, todo como parte de una ola de líderes progresistas que ya controlan las tres principales ciudades del país y varias más.

Políticos progresistas que promueven la justicia económica, derechos laborales, defensa de inmigrantes, promoción de las libertades civiles y opositores a las políticas derechistas del gobierno de Donald Trump, encabezan ahora los gobiernos de las ciudades de Nueva York, Washington, Seattle y Boston, entre otras.

En Los Ángeles, la segunda urbe más grande del país, una candidata socialista democrática concursará por la alcaldía contra la gobernante actual, quien en el pasado fue acusada de ser “comunista” y de joven viajó a Cuba con la Brigada Venceremos. En Chicago, la tercera ciudad más extensa, el mandatario local es un ex organizador sindical del magisterio y fue apoyado por la organización político-electoral Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés).

“¡America la bella nunca será un país comunista!”, escribió Trump en su red social esta mañana al reaccionar a los triunfos del martes. El presidente, quien repetidamente ha mezclado socialistas con comunistas, anarquistas y la “izquierda radical”, advirtió sobre esta amenaza este miércoles justo antes de una reunión con senadores republicanos.

“Quieren que muchos comunistas entren. La gente que están promoviendo son de esa ideología. Este país no los va a tener”.

Pero las elecciones primarias en Nueva York, junto con comicios recientes en diversas zonas urbanas del país, muestran que el electorado favorece a candidatos enfocados en mejoras económicas para las mayorías, la asequibilidad, la defensa de sindicatos y un papel activo del gobierno en resolver los problemas básicos de vivienda, educación y salud. El socialismo democrático estadunidense sería considerado, en otros países, como una corriente socialdemócrata.

Pero también se mostró que hay hartazgo con las cúpulas tradicionales. Candidatos endosados por el aún novato alcalde Mamdani –socialista democrático– ganaron seis de las siete contiendas en las que participaron, derrotando a candidatos apoyados por la cúpula del Partido Demócrata y sus aliados, incluyendo a las cúpulas de sindicatos y de Organizaciones No Gubernamentales que se consideran liberales.

Se imponen a sus compañeros demócratas

El resultado más sorpresivo de la semana fue la derrota del diputado federal Adriano Espaillat, presidente del caucus hispano en el Congreso, un ex inmigrante indocumentado. Cumple su quinto periodo en esa curul y gozaba del respaldo de 14 sindicatos, la cúpula de su partido nacional y varias agrupaciones electorales liberales. Fue derrotado por Darializa Ávila Chevalier, socialista democrática de 32 años sin experiencia legislativa, endosada por el alcalde Mamdani y DSA.

El martes, la socialista democrática, organizadora sindical y quien trabajó durante años en cadenas de comida rápida, Claire Valdez, derrotó a otro político favorecido por la cúpula demócrata y de varios gremios para ocupar la curul que dejará la diputada Nydia Velázquez, quien se jubila.

En su celebración, Valdez y sus simpatizantes cantaron el viejo himno sindical Solidaridad para siempre.

Otro ganador fue el ex contralor de la ciudad de Nueva York, Brad Lander, uno de los primeros aliados claves de Mamdani durante su campaña para alcalde, quien derrotó a otro diputado federal liberal favorecido por la cúpula. Una de las principales diferencias entre los candidatos fue la oposición de Lander, un judío, al genocidio de Israel en Gaza.

“Todos los aspirantes ganadores comparten la plataforma económica progresista de Mamdani y cada uno tenía campañas que se enfocaron de manera explícita en poner fin al apoyo estadunidense a Israel, una señal de qué tanto ha girado la opinión pública sobre el tema, aún en Nueva York”, escribió The New York Times en su análisis inicial de la contienda. The Wall Street Journal, entre otros medios, concedieron en que Mamdani, quien arriesgó mucho capital político en este concurso al endosar a estos candidatos, se convirtió en “un hacedor de reyes”, su apoyo fue factor clave en estas elecciones.

Vale señalar que aunque estas eran elecciones primarias, el ganador tiene casi asegurado el triunfo en las intermedias de noviembre, dado que son distritos abrumadoramente demócratas.

Pero no es sólo Nueva York. La ciudad en que residen y trabajan el presidente, su gabinete y sus aliados en el Congreso, le dio el triunfo en la elección primaria para alcalde a otra socialista democrática, Janesse Lewis George, quien casi seguramente será la próxima alcaldesa de Washington DC.

“Creo que la gente pensaba así: ‘no acepto que el estatu quo sea todo lo que podemos hacer’”, comentó Lewis George durante su campaña en la que se comprometió a ampliar la asistencia para el cuidado de niños, construir decenas de miles de hogares de bajo costo y ampliar las protecciones de inquilinos. A pesar de que sus contrincantes y críticos insistieron en que estas promesas eran ilusorias, ganó con amplios márgenes.

Sanders, el mentor

Esta ola no es reciente, es parte de un creciente movimiento que primero se expresó con las campañas presidenciales del senador socialista democrático Bernie Sanders, mentor de Mamdani y de esta nueva generación de líderes progresistas.

Eso asusta a algunos en el poder. Trump y los republicanos continuarán con sus tácticas nostálgicas del macartismo al resucitar el temor anticomunista. La semana pasada, el subjefe del gabinete y asesor clave del presidente, Stephen Miller, declaró que “el Partido Demócrata se ha convertido en un grupo de extremistas marxistas, comunistas, socialistas y revolucionarios violentos”.

Al parecer, según ellos, Estados Unidos está al borde de ser un país “comunista”.

Jim Cason y David Brooks, corresponsales

Fuente: La Jornada