Washington y Nueva York. Hora y media antes de que concluyera el ultimátum contra Irán –al que amenazó ayer por la mañana con un ataque que llevaría a “la muerte de una civilización entera” si no cumplía anoche con sus demandas–, el presidente Donald Trump anunció que suspenderá el envío de su “fuerza destructiva” y aceptará un alto el fuego por dos semanas bajo condición de que Teherán abra por completo el estrecho de Ormuz.
El mandatario, en un mensaje emitido en su red social y después renviado por la Casa Blanca, comentó que con base en conversaciones con los líderes de Pakistán y su solicitud de suspender la ofensiva militar, declaró que “acordé suspender el bombardeo y ataque contra Irán por un periodo de dos semanas”.
El acuerdo, sujeto a que Teherán abra Ormuz
Este acuerdo, resaltó, está sujeto a que Irán acuerde la “apertura completa, inmediata y segura del estrecho de Ormuz”. El canciller del país islámico confirmó que barcos podrán pasar por la vía marítima bajo la supervisión de sus fuerzas armadas. Israel también aceptó el alto el fuego, informaron fuentes de la Casa Blanca.
Trump justificó su decisión al afirmar que “ya hemos satisfecho y excedido todos los objetivos militares, estamos muy avanzados con un acuerdo definitivo en torno a la paz a largo plazo con Irán y en Medio Oriente”.
Sin embargo, no quedó claro si la propuesta de 10 puntos de Irán, que el republicano aceptó haber recibido y a la cual calificó de “una base viable sobre la cual negociar”, es algo diferente a la iniciativa propuesta por Teherán hace dos días.
El jefe de la Casa Blanca explicó anoche que ya se han logrado acuerdos en varios de los puntos de la disputa y que el periodo de dos semanas permitirá finalizar el pacto.
Concluyó que como presidente de Estados Unidos “y también representando a los países de Medio Oriente” –sin explicar cuándo fue designado como tal–, es “un honor que este problema de largo plazo esté cerca de una resolución”.
En realidad, Trump estaba buscando una salida para escapar de su propio plazo, señalaron algunos, ya que enfrentaba un creciente coro de alarma y denuncia entre legisladores, líderes religiosos, figuras públicas, tanto conservadoras como progresistas, sobre todo cuando circulaban rumores de que el gobierno estadunidense contemplaba el uso de armas nucleares.
Oposición de militantes
Analistas independientes estadunidenses plantearon que, junto con expresiones internacionales de otros dirigentes incluido el Papa, la creciente oposición dentro de Estados Unidos fue un factor para frenar la catástrofe y grave violación del derecho internacional con la que había amenazado el comandante en jefe de las fuerzas del Pentágono.
Aunque el liderazgo del Partido Republicano permaneció leal a su presidente, algunos militantes y conservadores expresaron oposición a la amenaza de Trump de ordenar la destrucción sistemática de la infraestructura civil en Irán, e incluso devastar al país entero, a partir de ayer a las 20 horas de Washington.
“Pienso que sería un enorme error”, afirmó el senador conservador Ron Johnson en entrevista con The Wall Street Journal.
El muy influyente comentarista ultraconservador Tucker Carlson advirtió que el mandatario parece estar “completamente fuera de control”. En su canal de YouTube, donde tiene más de 5 millones de seguidores, expresó su preocupación de que el presidente podría tener la tentación de emplear armas nucleares tácticas, lo cual sería la primera vez desde 1945 que se usarían.
“Si trabajas en la Casa Blanca o en las fuerzas armadas estadunidenses, este es el momento de decir no, absolutamente no. Díganle directo al presidente: no”, instó Carlson, quien durante mucho tiempo fue un promotor y aliado cercano de Trump.
Otros comentaristas conservadores alineados con el jefe de la Casa Blanca condenaron de inmediato a Carlson y descartaron el uso de armas nucleares. Pero otros indican que Trump está perdiendo la guerra, buscando una manera de salir y, por lo tanto, algunos de sus asesores podrían estar sugiriendo esta opción.
“Estoy escuchando eso cada vez más, incluso de ex funcionarios, de que su desesperación de encontrar algo que pudiera cambiar el curso de esta guerra, que le permita declarar victoria y acabar con ella, aún sin un acuerdo, requiere que emprenda acciones de este tipo”, comentó el experto en la relación bilateral con Irán Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Quincy Institute for Responsible Statecraft, en entrevista con el periodista Chris Hedges.
Instan a no acatar órdenes ilegales
“Esta es una amenaza de genocidio y amerita que sea removido de su puesto. Las facultades mentales del presidente están colapsando y no se le puede confiar”, indicó la representante federal demócrata progresista, Alexandria Ocasio Cortez. “Todo individuo en la cadena de mando del mandatario tiene el deber de rehusar órdenes ilegales”, agregó.
El senador demócrata socialista Bernie Sanders añadió que “dólares de los contribuyentes estadunidenses se emplean para violar masivamente la ley internacional y cometer un crimen de guerra mayor. Lo que hace Trump no sólo es inmoral, es el acto de un individuo trastornado padeciendo un narcisismo extremo”. Instó a sus colegas republicanos en el Congreso a sumarse al esfuerzo para frenar la guerra.
El Congreso estadunidense está en receso de dos semanas, pero la retórica extrema y amenaza del presidente logró que el cauteloso y titubeante liderazgo demócrata se viera obligado a responder.
“El Congreso debería poner fin de inmediato a esta guerra temeraria en Irán antes de que el mandatario nos lleve a la tercera guerra mundial. Es hora de que todo republicano coloque su deber patriótico sobre su partido y poner fin a esta locura”, declaró Hakeem Jeffries, líder de la bancada demócrata en la Cámara baja.
Pero el mayor peligro político para Trump no está en el Congreso, sino entre sectores, como sus bases electorales, que se oponen a más guerras, así también a influyentes voces más allá de los partidos. El arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos –la cúpula católica del país– declaró que “la amenaza de destruir a toda una civilización e identificar como objetivos la infraestructura civil no puede ser moralmente justificado”, haciendo eco de comentarios similares del Papa en Roma.
Michael Moore, el famoso cineasta, acusó que Trump, con su socio Benjamin Netanyahu, “amenazó con un holocausto”, al declarar que tenía la intención de aniquilar una civilización.
“Irán es la cuna de una de las grandes civilizaciones que este planeta jamás ha visto”, escribió Moore en Substack. “Mientras nuestros ancestros trataban de construir una cabaña, los persas ya habían escrito la primera declaración de derechos humanos del mundo… estaban haciendo matemáticas y medicina que no alcanzaríamos por otros mil años”.
Recordó que Estados Unidos se ha entrometido y atacado a Irán desde 1953 y criticó a los demócratas no sólo por mantener el silencio, sino hasta apoyar esta guerra. Concluyó: “cada uno de nosotros debe estar en las calles ahora mismo exigiendo el fin de esta locura. Todos somos cómplices. Ya basta”.
Jim Cason y David Brooks, corresponsales
Fuente: La Jornada
