«Rescata» alcalde de Mazatlán a Quirino y le cede posiciones

ÁLVARO ARAGÓN AYALA

Convertido en factótum y en el alter ego del alcalde de Mazatlán, Guillermo -El Químico- Benítez, en cuyo ayuntamiento pretende pertrechar a varios de sus ex-colaboradores, Quirino Ordaz Coppel corre el riesgo que los nuevos funcionarios “destapen” la cloaca en varias secretarías de su administración. El ex gobernador cuelga del endeble hilo de la credibilidad de Emma Guadalupe Félix Rivera, titular de la Auditoría Superior del Estado, quien logró higienizarle parte sus cuentas públicas del 2019.  

En un rosario de participaciones en tribuna y con declaraciones a la prensa, diputados de Morena de la 63 Legislatura calificaron de dispendioso, frívolo, opaco y corrupto el gobierno de Quirino Ordaz Coppel. La 64 Legislatura le “aprobó” sus cuentas, las del Ejecutivo Estatal, no la de todo el presupuesto estatal del 2019, bajo el argumento de que la auditora usó “una fórmula mágica” para proteger al ex gobernador. Emma Guadalupe Félix es acusada por los morenistas, no de servir a la sociedad, sino a Quirino Ordaz. 

La pesadilla de Quirino Ordaz apenas empieza. Sobre él recaen sospechas del uso irregular de los presupuestos del 2017 y del 2018, no transparentados del todo. Personal de la Auditoría Superior del Estado le cubrió y le cubre los dispendios y rapiñajes. La cuenta pública del Ejecutivo del 2019 fue aprobada de “panzazo”. Aún le quedan varios asuntos por aclarar en esa cuenta y falta que le revisen el manejo presupuestario del 2020 y 2021. 

Los cálculos de Quirino no le son nada favorables. Aunque por razones de la estrategia de “divide y vencerás”, Andrés Manuel López Obrador le cedió la embajada de México en España para mandarlo al exilio político, al ex mandatario le interesa permanecer “vivo” en Sinaloa porque vienen más revisiones de sus cuentas; las más importantes y trascendentes, apenas comienzan a transparentarse. Las prácticas de auditorías podrían tardar dos a tres años.  

Así, el ex gobernador mueve por un lado el tablero para mantener como sus incondicionales a diputados del PRI a fin de que lo protejan de las investigaciones contables y administrativas, pese a a que varios legisladores tricolores ya consideran como inconveniente y nada productivo para sus carreras políticas, defender lo indefendible; por otra arista, Quirino Ordaz planea manejar como títere al alcalde morenista de Mazatlán, su amigo, Guillermo -El Químico- Benítez, quien “conduce” de manera atropellada el ayuntamiento a su cargo. 

En el pasado proceso electoral, el ex mandatario estatal se la jugó por dos bandos: con Mario Zamora Gastélum, del PRI-PAN-PRD, y con “El Químico” Benítez por Morena. Derrumbado el proyecto “del sur”, Ordaz y “El Químico” conspiraron contra la alianza Morena-PAS para intentar “reventar” a Rubén Rocha Moya. La asonada fue sofocada con la cesión al Químico Benítez de la candidatura a la alcaldía, pero abanderado por el PAS. Morena rechazó postularlo por segunda ocasión como candidato al gobierno municipal. 

El ex gobernador pretende instalar en la tesorería del ayuntamiento mazatleco a Gabriel García Coppel, quien fuera su titular del Sistema de Administración Tributario. En Obras Públicas de la comuna proyecta colocar a Osbaldo López Angulo, el secretario de Obras Públicas de la pasada administración estatal. Osbaldo es “socio” del hermano de Quirino, Juan Carlos Ordaz Coppel, acusado de otorgar los contratos y subcontratos de obras del pasado gobierno a cambio del 20 y hasta el 30 por ciento del costo de las obras  

Bien. Ayudado aún por la Auditora Superior del Estado, quien trabaja como si fuera su empleada, Quirino Ordaz planea subsanar las observaciones realizadas a su cuenta, la del Ejecutivo Estatal del 2019, que al llegar aparentemente higienizadas al Congreso Local fueron aprobadas “parcialmente”. “Fue una forma mágica”, reconoció el diputado de Morena, Marco Zazueta Zazueta, en tono de burla al avalarle a Quirino sus cuentas con todo e irregularidades. 

En Los pliegos de observaciones no aclaradas por Quirino sobresale la mano “perversa” de su hermano Juan Carlos Ordaz Coppel: La “auditoría” de la ASE encontró que por la “falta de una adecuada supervisión” el gobierno estatal pago obras no ejecutadas, de mala calidad o las pagó en exceso. 

En las observaciones que derivaron en promociones de responsabilidades administrativas destacan tres: 

1.- La existencia de gastos en exceso por 441.6 millones de pesos, identificados sin fuente de pago, producto del comparativo de los registrados en los libros contables y del Poder Ejecutivo en relación con la Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos que había sido aprobadas por el Congreso del Estado. 

2.- Una insuficiencia financiera para enfrentar pasivos a corto plazo por 5 mil 342 millones de pesos, al 31 de diciembre de 2019. 

3.- Pagos pendientes al Instituto de Pensiones del Estado de Sinaloa, aunque se realizaron pagos por 169.3 millones de pesos, debiese haber implementado medidas con adeudos de 2016 a 2018. 

Quirino Ordaz Coppel tampoco ha podido aclarar irregularidades graves, que pueden ser constitutivos de delitos, contempladas en las observaciones 406, 395, 379, 373, 370, 363, 342, 330, 326, 305, 293 y 211. Es la propia auditora la que se encarga de “llenarle esos vacíos”. 

Los diputados del Congreso Local, del Morena y el PAS y del PAN y MC, esperan que la auditora estatal, Emma Guadalupe Félix Rivera, le explique si es peculado o no el gasto irregular ejercido por Quirino que asciende al orden de los mil 905 millones de pesos en publicidad y propaganda del 2017 al 2019, a cuya suma hay que agregar la inversión en el “maquillamiento” de imagen de los años 2020 y 2021.  

Esperan que aclare si es una irregularidad o no la construcción con recursos públicos del estadio Kraken, cedido a un particular para su explotación comercial y deportiva; si se configura o no un ilícito el haber comprado a un precio inflado” el viejo edificio Homex; en total se invirtieron 652 millones 105 mil 400 pesos en el inmueble, cuando se dijo que se compraría en 124 millones de pesos.  

Al ex gobernador le es conveniente entonces estar “vivo” en el PRI y sobre todo operar con Morena, cuando menos en el sur, con su aliado el morenista Guillermo -El Químico- Benítez, quien lo ve como si fuera su factótum, su alter ego, y que ya lo homenajeó matriculando una calle con el nombre de Quirino Ordaz Coppel. Lo que le inquieta al ex mandatario son sus cuentas y que los nuevos secretarios del gabinete de Rubén Rocha “destapen” en un mes la cloaca del gobierno quirinista. 

Entonces, a Quirino Ordaz le sobran motivos para dormir con los lentes puestos…