Moscú. Al hacer un balance de la semana, el ministerio de Defensa ruso reportó este viernes que realizó “un ataque masivo” y otros “nueve combinados” con misiles de distinto tipo y drones contra “objetivos militares” en Kiev y otras ciudades de Ucrania.
Kiev, por su parte, siguió asestando golpes en la retaguardia de Moscú contra fábricas de la industria militar, bodegas de la compañía de comercio electrónico Wildberries y refinerías, lo que está provocando el comienzo de la “segunda ola” de escasez de gasolina y diésel en por ahora 25 regiones rusas, incluida la capital de Rusia.
El ataque “masivo” contra Kiev tuvo lugar el jueves y dejó 17 muertos y decenas de heridos. Se usaron un número no precisado de misiles de diferente clase y trayectoria de vuelo balística, entre ellos los Iskander-M, que la defensa antiaérea de Ucrania no puede interceptar por la falta de proyectiles para sistemas Patriot, de fabricación estadunidense.
El mando militar ruso afirma que, del 15 al 21 de agosto, impactó “empresas de la industria militar de Ucrania; centros logísticos; talleres de producción de drones; sitios de ensayos de misiles de crucero Flamingo; depósitos de combustibles y municiones; y puntos de emplazamiento temporal de tropas y mercenarios extranjeros”.
Las autoridades ucranias, y cada quien ofrece su propia versión opuesta a la del enemigo, reviran que muchos de los misiles y drones rusos impactaron de modo directo en fábricas civiles, estaciones eléctricas, edificios de viviendas, escuelas, hospitales y almacenes de comestibles.
Los expertos recuerdan que la producción de drones y componentes de misiles ucranios no se concentra en la capital y sus alrededores, sino para evitar un repentino colapso está muy dispersada en cerca de 700 sitios, muchos de ellos en países vecinos.
Los ataques ucranios contra refinerías –el más reciente la madrugada de este viernes en Perm, a más de mil 500 kilómetros de la frontera, una instalación de la petrolera Lukoil– han provocado lo que las autoridades rusas llaman “segunda ola” de la crisis de combustibles, que se hace notar sobre todo en Moscú en las largas colas que se ven estos días o en las no pocas gasolineras vacías a falta de combustible.
En palabras del viceprimer ministro Aleksandr Novak a cargo del sector de la energía, esto se va a resolver pronto “redirigiendo los flujos de gasolina y diésel” o, para decirlo con otras palabras, en detrimento de otras regiones, aparte de que Rusia ya está importando gasolina cara de países a los que vende petróleo con descuento, por debajo de los precios del mercado, opinan analistas.
Desde comienzos de agosto, en las tres semanas recientes, Ucrania atacó por lo menos 10 grandes refinerías en Bashkortostán, Tartaristán, Samara, Yaroslavl, Oremburgo y otras regiones; en julio, 15 refinerías; en junio, 14.
Juan Pablo Duch, corresponsal
Fuente: La Jornada
