En tan sólo 48 horas, la Secretaría de Educación Pública (SEP) aplicó en todo el país el cuestionario sobre el impacto de los dispositivos digitales en las escuelas, en un formato “sin mayor control ni candado, sin debate, con respuestas cerradas y generalizando las condiciones de conectividad y acceso a estos equipos”, afirmaron directores y docentes.
Señalaron que sólo se destinaron los días 24 y 25 de agosto para abordar el tema durante la fase intensiva del Consejo Técnico Escolar (CTE), que concluye este viernes.
En entrevistas por separado, Enrique Enríquez Ibarra, director de la primaria Japón, y Pedro Hernández Morales, secretario general del magisterio disidente de la sección 9 y director de la escuela primaria Centauro del Norte, destacaron que en los estados “hay diferencias de acceso de un barrio a otro, incluso, de un turno a otro, y lo mismo ocurre con los niveles educativos. No es lo mismo prescolar que secundaria o primaria. Los desafíos son distintos, pero el cuestionario fue el mismo para todos”.
Enríquez Ibarra subrayó que fue un cuestionario “general, en el que no se contempló que en el país hay escenarios muy distintos para el acceso y uso de estas nuevas tecnologías, y lo que preocupó, no es que se quieran prohibir en las escuelas, porque ese ha sido un llamado constante a los padres de familia, sino el enfoque que se le quiere dar, porque no es el maestro quien da estos dispositivos a las niñas, niños y adolescentes. El problema es que el uso excesivo, sin control, sin normas ni regulación está fuera de la escuela, y no depende de los docentes”.
Pese al llamado de la SEP a la reflexión colectiva sobre este y otros temas, agregaron los educadores, “hay una contradicción, porque por una parte nos piden el debate, pero al final queda en un cuestionario digital, que responde cada quien en lo individual, además, sin ningún candado, cualquiera puede entrar al sitio de la secretaría y responderlo”.
Al respecto, Hernández Morales explicó que, como maestros, “estamos de acuerdo en que se debe regular el uso de estos dispositivos en la escuela. De hecho en la guía operativa de los planteles en la Ciudad de México, se establece que, al menos, en las primarias, los alumnos no deben llevar teléfonos celulares, ya que hay otros mecanismos para que ellos y nosotros nos comuniquemos con sus padres, incluida la línea telefónica de la escuela”.
Laura Poy Solano
Fuente: La Jornada
