Washington. Kuwait y Bahréin eran blanco de una ofensiva iraní esta mañana en respuesta a una ronda de bombardeos lanzada por Estados Unidos en contra de la república islámica por segundo día consecutivo en represalia al ataque a tres petroleros que navegaban por el estrecho de Ormuz. Antes, el presidente Donald Trump dio por terminado el memorando de entendimiento que puso fin a los combates el mes pasado.
Teherán no reivindicó los ataques a los buques lanzados el lunes, pero medios iraníes destacaron que transitaban en una ruta protegida por Washington y no aprobada por la república islámica.
Estos intercambios de fuego muestran que una guerra que comenzó presuntamente para acabar con el programa nuclear iraní se convirtió en una lucha por el control de la vía estratégica para energéticos más importante del mundo, indicó Axios.
Reuters señaló que el control del estrecho de Ormuz se volvió una “carta ganadora” para Irán, por lo que está dispuesto a arriesgarse a nuevas escaladas con Estados Unidos y supone ahora una prioridad mayor que el programa nuclear por el que aceptó décadas de sanciones.
Los líderes iraníes, que durante años se mostraron reacios a cortar el paso a una quinta parte del suministro energético mundial que transita por Ormuz, ahora lo ven como su baza más fuerte en una serie de disputas con Occidente y como la razón por la que Washington puso fin a la guerra, añadió Reuters.
“Reconozcan el nuevo orden iraní en el estrecho de Ormuz, es la única vía para avanzar”, escribió en redes sociales Ebrahim Azizi, miembro de la comisión de seguridad nacional y política exterior del Parlamento iraní, dirigiéndose a Estados Unidos.
Al cierre de esta edición no había reportes de daños en los tres países del golfo Pérsico, que tienen bases estadunidenses y eran bombardeados por Irán, luego de que Estados Unidos atacó a lo largo del estrecho de Ormuz las ciudades de Bushehr, Chabahar, Bandar Abbas, Sirik, Jask, Iranshar, Konarak y las islas de Abu Musa y Qeshm, entre otras, informó Al Jazeera.
Varias personas resultaron heridas en Ahvaz. La Guardia Revolucionaria reportó que ocho militares murieron en los ataques.
Entre los blancos impactados figuran “dos puentes en las provincias orientales que conducen a la ciudad santa de Mashhad”, donde será enterrado el asesinado líder supremo Ali Jamenei.
Trump resaltó que los recientes ataques iraníes en Ormuz señalaban el fin del alto al fuego. A bordo del Air Force One, aseveró: “sea lo que sea lo que Irán ataque, el ejército estadunidense responderá con una fuerza 20 veces mayor que la que Teherán ha infligido a esos barcos en el estrecho de Ormuz”.
El republicano aseguró que a Irán “le queda muy poco margen de maniobra y que desea fervientemente llegar a un acuerdo”. Añadió: “no sé si son dignos de un convenio, ni si lo cumplirán”.
Al responder por qué Irán atacó petroleros si quería un acuerdo, Trump indicó: “para ser honesto, están un poco locos, pero tienen muchas ganas de llegar a un convenio”, y destacó: “les dimos un golpe muy duro”.
Sobre si Estados Unidos volvía a un conflicto militar a gran escala, el mandatario respondió: “No lo sé. Tenemos muchas maneras de ganar, pero ya hemos obtenido la victoria militarmente”.
Según funcionarios estadunidenses, la duración y la severidad de la nueva campaña depende de los próximos pasos de Teherán, informó Axios.
La nueva ofensiva, en la que se alcanzaron 90 objetivos, según el Comando Central de Estados Unidos, se produjo horas después de que Trump amenazó con otra noche de ataques y aseveró que podría desnuclearizar Irán sin un acuerdo.
“Por lo que a mí respecta, (el acuerdo) ha terminado”, afirmó más temprano durante la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Turquía.
“Esta noche les vamos a dar duro”, prometió y más tarde aclaró que no creía que la guerra volviera a reanudarse y que “cualquier cosa que pase terminará muy rápido y sólo hará que todo sea más seguro, incluso para el petróleo (…) No buscamos una situación a largo plazo”.
Dejó abierta la posibilidad de que, aunque él esté exasperado con la diplomacia, quizá otros miembros de su equipo no lo estén y se logre un pacto. Sin aportar pruebas aseveró que ahora él era “el objetivo número uno de Irán” e indicó que no le preocupaba ser asesinado.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baquer Ghali-baf, señaló que “Estados Unidos ha aprendido que intimidar e incumplir promesas ya no es gratis. El estrecho de Ormuz sólo se abrirá con acuerdos iraníes, no con amenazas”.
Esmaeil Baghaei, portavoz de la cancillería de Irán, condenó declaraciones del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien apoyó la guerra. “Quienes proporcionaron sus territorios, bases militares e infraestructura para posibilitar la agresión no pueden eludir su responsabilidad”, advirtió.
Los países del golfo Pérsico condenaron los ataques iraníes, mientras el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, Qatar y China pidieron detener las hostilidades.
Afp, Ap, Reuters y Europa Press
Fuente: La Jornada
