Yaquis son víctimas de fuego cruzado entre bandas en Sonora

Líderes y miembros de la etnia han sido asesinados, en menos de tres meses por disputa entre bandas; hay al menos 15 desaparecidos

El municipio de Cajeme es el epicentro de la violencia de Sonora, pero al norte están los ayuntamientos de Guaymas y Empalme, región también azotada por el crimen, y en medio de ambos está el territorio de la tribu yaqui, una zona autónoma que quedó en el fuego cruzado de la delincuencia, el cual ya alcanzó a líderes de etnia, ha levantado alarmas a nivel nacional e internacional y mantiene a sus pobladores con miedo.

La tribu yaqui ha sido históricamente marginada en Sonora, pero lo últimos años también está siendo asolada por la delincuencia. De mayo a la fecha tres de sus líderes morales – Agustín El Roque Valdez, Luis Urbano Urquídez y Tomás Rojo– fueron asesinados de manera violenta.

Además, han desaparecido al menos 10 varios integrantes de la tropa yoemia de Loma de Bácum a plena luz del día, aunque el número podría aumentar a 15.

Autoridades de los tres niveles de gobierno, que integran la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz y Seguridad en Sonora, afirmaron que desde el 15 de julio se realizan operativos de búsqueda en esa región con el aval y coordinación de la Guardia Tradicional Yaqui. Al momento no hay resultados.

Desde antes de la desaparición de su hermana, el vocero yaqui, Mario Luna, había advertido que el territorio de la tribu estaba quedando en medio de los enfrentamientos entre bandas del crimen organizado; de hecho, afirmaba que durante los últimos dos años al menos unos 20 jóvenes, miembros de la etnia, desaparecieron sin dejar rastro.

El 24 de junio, la oficina del alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en México, a cargo de Guillermo Fernández-Maldonado, llamó a las autoridades mexicanas a investigar de manera urgente y exhaustiva los hechos violentos en territorio yaqui, así como emprender acciones oportunas de búsqueda de los desaparecidas.

Para Manuel Emilio Hoyos, presidente del Observatorio Sonora por la Seguridad, podrían ser hasta 15 los miembros de la etnia yaqui desaparecidos, pues algunos familiares decidieron no presentar denuncia formal y eso es señal también del ambiente de terror que viven.

Detalló que, en esta región de Guayas, Empalme y Cajeme, se presentan 70 por ciento de los homicidios dolosos del estado; al igual, es donde más desapariciones se reportan y hay más hallazgos de fosas clandestinas por parte de colectivos de búsqueda, lo cual es signo claro de que es el epicentro de la violencia y, justo en medio de esta región, está el territorio yaqui.

Dijo que desde el 2019 a la fecha la violencia está creciendo exponencialmente en esta región, al punto que este 2021 ya alcanzó a líderes de la etnia, todo auspiciado por el alto grado de impunidad que se vive en Sonora, donde 80 por ciento de los homicidios no se resuelven.

Recalcó que es necesario mayor comunicación entre la comunidad yaqui y las autoridades de seguridad de los tres niveles, desde los mandos altos hasta quienes están a cargo de cuidar la región, para que haya mayor seguridad.

Y desde el observatorio, están solicitando un pacto por la seguridad, donde se involucre a todas las autoridades y sociedad civil para lograr recuperar la paz en Sonora.

EN MEDIO DE CONFLICTOS

Todo esto se da en medio de varios años de bloqueos yaquis realizados de manera intermitente sobre la Carretera Internacional Número 15, a la altura de Loma de Guamúchil, en el parador turístico donde ahora ya no permiten tomar fotografías, dos más en Vícam Pueblo y otros en Loma de Bácum.

También cuando el gobierno federal está impulsando un Plan de Justicia para la Tribu Yaqui, el cual busca reparar sus derechos históricos a la tierra, agua y justicia social, que por décadas les han negado.

Aunado al incremento exponencial de la violencia, reflejada con más impacto en la zona donde se encuentra el territorio yaqui, ya que según los últimos datos del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública, al 30 de junio, ya se han abierto casi 400 carpetas de investigación por homicidio doloso en esa región sólo este año, 259 en Cajeme, así como 138 en la zona de Guaymas y Empalme.

LOS HECHOS

El 1 de mayo Agustín “El Roque” Valdez, fue ultimado a balazos por un grupo de sicarios en la comunidad de Loma de Guamúchil, cuando participaba en una fiesta. Él era el jefe de vigilancia de la Guardia Tradicional de Loma de Guamúchil, y líder de los bloqueos carreteros que mantienen en esa comunidad, además era hijo del gobernador tradicional, Guillermo Valdez Castillo.

El martes 8 de junio fue asesinado a balazos, en el centro de Ciudad Obregón, el activista y defensor de los derechos de la tribu yaqui, Luis Urbano Urquídez Mendoza, cuando salía de un cajero automático.

Domínguez Mendoza, de 35 años, era originario de Loma de Guamúchil y desde el 2012 se convirtió en uno de los líderes del movimiento en defensa del agua; apareció en el largometraje Laberinto Yo’eme, del director y productor Sergi Pedro Ros.

El 27 de mayo desapareció en Vícam el vocero de la tribu Yaqui, Tomás Rojo Valencia, a las 5:00 horas cuando salió a caminar; 20 días después, el 17 de junio, un leñador lo encontró semienterrado a 12 kilómetros del pueblo, pero cuatro días después la Fiscalía de Sonora confirmó con pruebas de ADN que sí se trataba del vocero Tomás Rojo.

El jueves 17 de junio, se reportó la desaparición de Lorena Josefina Valenzuela Esquer, en Empalme, Sonora; una integrante de la etnia yaqui y es media hermana del otro vocero de la tribu, Mario Luna Romero. La joven fue encontrada con vida en el municipio de Puerto Peñasco una semana después.

El último hecho violento ocurrido en territorio yaqui fue la desaparición de nueve integrantes de la tropa yoemia de la comunidad de Loma de Bácum el 14 de julio, quienes harían los preparativos para la festividad de la Virgen del Carmen.

Según las fichas emitidas por la Comisión Estatal de Búsqueda se trata de: Artemio Arballo de 60 años de edad, Fabián Sombra de 34 años, Benjamín Portela de 65 años, Gustavo Acosta de 49 años; quienes desaparecieron cuando se dirigían al rancho El Coyote.

También Heladio Molina, de 44 años, Leocadio Galaviz, de 38, y Juan Justino Galaviz ,de 28, quienes venían del rancho Agua Caliente. Y Fabián Valencia, de 27 años, y Martín Hurtado, de 53, que desaparecieron en la propia comunidad de Loma de Bácum.

Gerardo Moreno Valenzuela

Fuente: El Heraldo de México