Los años que siguieron a la Independencia de México hubo un periodo en que las Fiestas Patrias se realizaban los días 16 y 27 de septiembre. A 205 años de la firma de nuestra acta constitutiva, los festejos se han condensado en un día que conmemora no sólo a los hombres que impulsaron al país, sino también a las mujeres que participaron en la lucha armada e intelectual.
Sin embargo, debido a desacuerdos entre liberales y conservadores, las celebración nacional no siempre se llevó en paz. En entrevista con La Jornada, la doctora en historia Erika Pani explicó que los festejos relacionados con el surgimiento de México estuvieron divididos. Durante la primera mitad del siglo XIX, los nuevos mexicanos tenían dos fechas marcadas en su calendario: la primera, por el Grito de Dolores, que marcó el inicio del levantamiento; la segunda, en conmemoración de la consumación de la Independencia.
“Dependiendo de quién estuviera en el poder cambiaba mucho el énfasis que se daba a uno u otro día. Además, normalmente estas celebraciones están en manos de los municipios. Depende de dónde estemos, se le da una dimensión regional”, apuntó la investigadora.
Así ha sido hasta nuestros días. En cada arenga, los presidentes en turno han enarbolado los nombres de las figuras que consideraban más apegadas a sus ideales. Por ejemplo, Lázaro Cárdenas, quien mencionó la revolución social. Por su parte, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo vitorearon a las mujeres, los pueblos indígenas, los migrantes, la soberanía y la dignidad del pueblo mexicano, así como la justicia, la democracia, la libertad, la paz y la fraternidad universal.
La disputa continúa
Tras el surgimiento del Partido Conservador (1849), agregó la historiadora, los políticos y pensadores alineados con esa corriente comenzaron a difundir la creencia de que “el levantamiento popular de 1810 había sido perjudicial para México, desordenado y anárquico. Para ellos, Miguel Hidalgo y Costilla –quien inició la revuelta– representaba la insurrección; el emperador Agustín de Iturbide, la continuación de sus ideales”.
Pani explicó que este conflicto culminó con la llegada de Maximiliano de Habsburgo, quien consideraba necesario lograr una visión conciliadora de la historia patria. Además, pensaba que “los mexicanos tenemos demasiadas fiestas cívicas”. Para ese momento, acotó, se necesitaba empezar a trabajar más, generar riqueza, por lo que determinó celebrar el inicio de la guerra y la consumación de la Independencia el mismo día: el 16 de septiembre.
Si bien el emperador se convirtió en 1864 en el primer mandatario en dar el Grito desde Dolores, Hidalgo, ya se había conmemorado la movilización insurgente en 1812. En aquel momento, según consta en documentos del Archivo General del Estado de Oaxaca –luego de celebrar una misa–, el abogado y poeta Andrés Quintana Roo y el general Ignacio López Rayón, desde el balcón de la casona El Chapitel (en Huichapan, Hidalgo), conmemoraron el segundo aniversario del levantamiento, con una descarga de artillería y proclamas.
Otro de los cambios que se llevaron a cabo fue, según una publicación del Instituto Nacional de Antropología, en 1896, cuando Porfirio Díaz ordenó que se trasladara la campana usada por Miguel Hidalgo a la Ciudad de México. En ese año, los festejos se adelantaron al 15 de septiembre con un desfile y la colocación de la campana en el balcón principal de Palacio Nacional.
En la actualidad, esta fiesta se ha incrustado en la idiosincrasia mexicana. Miles salen de sus casas, como en la guerra, armados con bolsas de mandado: granos para el pozole, la cabeza, el lomo de cerdo para la cochinita pibil, la nuez de Castilla para los chiles en nogada. En las escuelas, los niños se visten de Miguel Hidalgo, José María Morelos, Josefa Ortiz o Leona Vicario. En las calles, van de Adelitas, charros y catrines.
Por la tarde, mientras las familias cocinan, las bocinas cantan a los nuevos ídolos patrios: Juan Gabriel, Lucha Reyes, José José, Lola Beltrán, José Alfredo Jiménez o el inconfundible tema México en la piel, interpretado por Luis Miguel.
Ya entrada la noche, todos arreglados y sentados a la mesa, encienden la televisión para sintonizar el Grito de Independencia. Desde el 15 de septiembre se inician los preparativos para conmemorar el nacimiento de nuestra joven República.
Eder Torres
Fuente: La Jornada
