Alerta la Unesco de afectaciones por uso excesivo de pantallas

Desde el uso de la radio hasta plataformas y aplicaciones digitales con inteligencia artificial (IA), las herramientas tecnológicas han estado presentes en las aulas, pero es hasta su masificación, en las pasadas dos décadas, que se ha obtenido evidencia sobre los efectos del uso excesivo de las pantallas, alertan informes de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Ya sea en teléfonos celulares inteligentes o tabletas, las pantallas pueden generar pérdida de habilidades cognitivas, como la comprensión lectora, la falta de atención por periodos prolongados de tiempo y fragmentación de los aprendizajes.

El reporte “Tecnología en la Educación: ¿una herramienta en los términos de quién?” señala que los avances evolucionan a un ritmo ma-yor del que es posible evaluar, pues en promedio las tecnologías educativas cambian cada 36 meses.

Además, la mayor parte de las evaluaciones sobre el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se realizan en países ricos, y muchas de las pruebas sobre su eficacia provienen de quienes intentan vender estas nuevas herramientas, como la empresa Pearson, que “financió sus propios estudios para refutar análisis independientes que demostraban que sus productos no tenían ninguna incidencia”.

El organismo de Naciones Unidas destaca que desde 2024 el diccionario de Oxford incluyó dos nuevos conceptos: doomscrolling (consumo compulsivo de contenido negativo o triste) y brain-rot (fatiga mental por consumo adictivo y excesivo de contenido trivial y de baja calidad), como símbolos de la omnipresencia del uso poco saludable de las redes sociales impulsado por algoritmos.

La Unesco alerta sobre los riesgos de no garantizar a los alumnos un acceso informado a las TIC y establece la obligación de los gobiernos de fomentar un uso seguro y equitativo para todos los alumnos.

De acuerdo con la plataforma Profiles Enhancing Education Reviews (PEER), a finales de 2024 en América Latina y el Caribe sólo 28 sistemas educativos aplicaban algún tipo de regulación para el uso de teléfonos inteligentes en las escuelas, entre ellos México, donde 16 estados aprobaron una normatividad restrictiva.

La Unesco señala que un análisis reciente reveló que 89 por ciento de 163 productos de tecnología educativa usados en la pandemia podían encuestar a los niños, lo que pone en riesgo sus derechos a la privacidad y a un entorno digital seguro.

Laura Poy Solano.

Fuente: La Jornada