La rehabilitación de la carretera Jacinto Pat, que abarca 16 mil kilómetros desde la fractura de Holbox hasta Tulum, pone en riesgo el sistema de cuevas subterráneas Sac Actun, el más largo a nivel mundial con 368 kilómetros, denunciaron organizaciones ambientales.
El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y Greenpeace México señalaron que la obra, a cargo del Ejército, tuvo una exención de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) al tratarse de una mejora a la infraestructura de un camino rural, pero es “una construcción nueva que ha talado de forma ilegal parte de la selva”.
Gustavo Alanis, director del Cemda, informó que comunidades mayas afectadas interpusieron un recurso de revisión el pasado 8 de junio ante la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat, sin recibir aún respuesta. Por ello, no descartó solicitar un amparo para detener la construcción.
En conferencia de prensa, Alanis mencionó que el uso de maquinaria pesada y la pavimentación en esta zona crítica conlleva tres riesgos ambientales “catastróficos e irreversibles”: colapsos y hundimientos debido a la extrema fragilidad de la capa de roca caliza que cubre los cenotes y cavernas; corte de flujos subterráneos por la interrupción de agua que corre de manera natural hacia el océano.
Así como la contaminación del acuífero por la filtración directa de combustibles y residuos al agua dulce que abastece a la población local, al sector turístico de Tulum y a toda la Riviera Maya.
Explicó que el reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en materia de impacto ambiental prevé la posibilidad de exentar obras y actividades cuando se logre demostrar que estas no van a causar daños al ambiente. Empero, esta carretera, afirmó, pone en riesgo el sistema de cuevas además de modificar el ecosistema donde albergan al menos 78 especies.
Además, dijo, la construcción contraviene disposiciones legales, puesto que “el hecho de que se autorice una carretera de siete metros de ancho cuando el reglamento de la ley en materia de impacto ambiental establece que se excluye la evaluación a las carreteras que no excedan los seis metros”.
Este medio solicitó información sobre el tema a la Semarnat. Hasta el momento no ha emitido respuesta.
El activista José Urbina indicó que este camino no cumple ninguna función de conectividad pública, es decir, no funciona como un libramiento vial ni acorta los tiempos hacia Chetumal o Tulum. Tampoco atiende las necesidades de movilidad, salud o educación de alguna comunidad indígena local. Consideró que se trata de “un proyecto de especulación inmobiliaria con dinero público”.
Otras amenazas para las cuevas
Por su parte, Pedro Uc, integrante fundamental de la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíinbal denunció que en las últimas dos décadas, la Península de Yucatán ha enfrentado riesgos ecológicos por la siembra de monocultivos a gran escala, las granjas porcícolas, megaproyectos turísticos e inmobiliarias.
“Estos proyectos vienen y se apropian de nuestro territorio, muchas veces las familias tienen que verse desplazadas y abandonar su lugar de origen”, lamentó.
Al respecto, José Luis Perlasca de Greenpeace México refirió que “Sac Actun no es un hecho aislado, lo que está ocurriendo en toda la Península de Yucatán es una acumulación alarmante y simultánea de impactos negativos sobre un territorio cada vez más al límite. La construcción de esta carretera suma considerablemente al deterioro de la región.”
Alexia Villlaseñor y Jared Laureles
Fuente: La Jornada
