Hong Kong. Un cuadro de Vincent van Gogh que no se había expuesto al público en más de 6 décadas recibió la visita de cientos de personas que hicieron fila el martes 13 de octubre de 2026 en Hong Kong, antes de que Sotheby’s lo subaste en Nueva York, donde se espera que alcance un precio de unos 180 millones de dólares.
La subasta del 18 de noviembre pondrá a prueba la solidez del mercado del arte de alta gama, en el que los coleccionistas han seguido compitiendo por escasas obras emblemáticas, sin dejarse intimidar por la incertidumbre económica generalizada.
Pintado en mayo de 1890, “Castaños en flor” (“Châtaigniers en fleurs”) es una de las obras más importantes de los últimos días del artista neerlandés en el pueblo francés de Auvers-sur-Oise, donde falleció a los 37 años.
El cuadro está a punto de batir un nuevo récord de subasta para una obra de Van Gogh, según Scott Niichel, del departamento de arte moderno y contemporáneo de Sotheby’s en Nueva York.
“Se trata de un momento de extraordinario optimismo, energía frenética, entusiasmo, pasión y color en la obra del artista”
Este tipo de pinturas rara vez salen al mercado ya que pertenecen al último periodo de Van Gogh, justo tras su salida de un centro psiquiátrico en Saint-Rémy-de-Provence, por lo que la subasta atraerá la atención de coleccionistas, museos e inversores.
“Nunca había oído hablar de este cuadro, así que quería verlo con mis propios ojos”, afirmó Li Shanshan, de 50 años y un amante del arte que viajó aproximadamente dos horas y media desde la ciudad sureña de Shenzhen para contemplar la obra.
La composición de este cuadro representa un enorme castaño con una copa florida y se venderá como parte de una colección de doce obras que llevaban mucho tiempo sin verse en público, entre las que se incluyen pinturas de Paul Cézanne y Claude Monet. Cinco de ellas, presentadas en Sotheby’s de Londres a finales de septiembre, incluían “Arlequín”, de Cézanne, y “El jardín de las Tullerías”, de Monet.
Tras la muerte de Van Gogh en julio de 1890, “Castaños en flor” pasó a manos de su hermano Théo, y posteriormente a la viuda de este, Johanna van Gogh-Bonger, y a su hijo Vincent Willem.
Posteriormente, pasó a manos del editor alemán Samuel Fischer, fundador de S. Fischer Verlag, antes de formar parte de la colección de George “Buddy” DeSylva, compositor estadounidense, productor de cine y cofundador de Capitol Records.
En 1953, la obra fue adquirida por la coleccionista Harriet Harris-Jonas, cuya colección se consideraba lo suficientemente importante como para que el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York organizara visitas para que los mecenas pudieran contemplar las obras en su apartamento de la Quinta Avenida.
Reuters
Fuente: La Jornada
