La alimentación sostenible debe recuperar saberes ancentrales, afirman especialistas

La alimentación sostenible no puede pensarse sólo desde laboratorios o centros de investigación, también debe recuperar conocimientos tradicionales, revisar las formas de producción y analizar las nuevas tecnologías aplicadas a la producción de los alimentos. Así lo plantearon María Salud Rubio Lozano y Esperanza Arnés Prieto integrantes de la Red de Científicos Españoles en México (ReceMx), en entrevista conjunta con La Jornada.

Bajo esta perspectiva, la organización realizará los días 15 y 16 de octubre en Oaxaca sus jornadas anuales, que este año estarán dedicadas a la alimentación sostenible. El encuentro busca reunir a investigadores, funcionarios, cocineras tradicionales, y especialistas de México y España.

Rubio Lozano explicó que uno de los propósitos es abordar la alimentación desde distintas disciplinas: derecho, historia, agrobiodiversidad, ganadería sostenible, entre otras, y evitar que la discusión se limite a la producción de alimentos. 

“Hay muchas interconexiones entre ciencia, salud y alimentación”, señaló la investigadora en el área de producción y consumo de carne.

Esperanza Arnés agregó que la intención es propiciar una discusión entre distintos actores y escalas, de tal manera que el conocimiento científico pueda encontrarse con experiencias desarrolladas fuera de la academia. Por ello se ha invitado a participar a una cocinera tradicional y una experta en herbolaria. “Todos tienen mucho que aportar desde sus perspectivas”, sostuvo.

Las jornadas contarán con cinco paneles: Historia, Cultura y saberes alimentarios; Salud, dietas y derecho alimentario; Agrobiodiversidad y soberanía alimentaria; Ganadería sostenible y territorio; y Proteínas alternativas y FoodTech. Además se realizará un Taller de fermentación.

Destaca la participación de María Dolores Raigón Jiménez, de la Universidad Politécnica de Valencia, quien ofrecerá la conferencia Manual de nutrición ecológica: de la molécula al plato, así como Abigail Mendoza Ruiz, cocinera tradicional de Oaxaca y el colectivo Las Caracolas, expertas en plantas comestibles.

Rubio Lozano consideró que esta diversidad de temas es necesaria ante un escenario en el que los consumidores tienen acceso a una creciente variedad de alimentos y productos, mientras persisten dudas sobre sus características y formas de producción. “Lo que buscamos es difundir cómo se deben alimentar de forma segura y sostenible”, apuntó.

“A mí lo que me gusta es que podamos desde el punto de vista científico y con saberes tradicionales explicarle a las personas las elecciones que tienen al alimentarse. Entre un pedazo de carne y una salchicha hay diferencias importantes”, agregó.

Ante el deterioro de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, la investigadora consideró que la sostenibilidad debe ser un componente importante de la discusión sobre el futuro de la alimentación. “No tenemos nadie una bola de cristal para saber por dónde vamos a ir, pero es verdad que tenemos que buscar alternativas más amigables con el ambiente”, acotó.

La jornada de ReceMx coincidirá con el Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora el 16 de octubre. Las actividades serán presenciales en Oaxaca y se transmitirán en vivo. Para Esperanza Arnés, uno de los propósitos del evento es mostrar lo que se hace desde la ciencia para tener una alimentación sostenible.

Alimentacion Recemex

“Queremos poner en valor la suerte que tiene México de ser uno de los países con más biodiversidad del mundo, con la esperanza de recuperar variedades y especies que todavía se cultivan en sistemas pequeños, vinculados a pueblos indígenas”.

ReceMx reúne alrededor de 60 científicos españoles que trabajan en distintas instituciones y regiones de México. La red surgió hace diez años, a partir de un llamado de la embajada de España para vincular a investigadores españoles que se habían establecido en el país.

Además de organizar las jornadas científicas, la red impulsa programas de movilidad para estudiantes mexicanos y españoles, así como una convocatoria de apoyo a proyectos de investigación denominada pro ciencia.

Eirinet Gómez

Fuente: La Jornada