Con el regreso a clases a partir de este lunes de poco más de 23 millones de niñas, niños y adolescentes en todo el país, la escuela también recupera un papel central en el fortalecimiento de la nutrición y la salud escolar, afirmaron docentes y directivos.
Por ello, llamaron a la Secretaría de Educación Pública a fortalecer las acciones para garantizar el acceso a una dieta sana y balanceada en todos los planteles del país, pero también a cuidar los entornos escolares, donde suele proliferar la venta de productos chatarra, debido a que “muchas madres y padres de familia tienen que trabajar desde las primeras horas, y hay poco tiempo para preparar comida sana y nutritiva”, afirmó la maestra de prescolar, Guadalupe Segura.
Al respecto, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia, y la Cultura (Unesco) y el Fondo de Protección a la Infancia (Unicef), afirmaron que los programas de salud y nutrición escolar “mejoran los resultados en materia de educación y son fundamentales para hacer frente a la crisis mundial de aprendizaje, ya que mejoran la asistencia y la permanencia en la escuela”.
En el estudio Aprender y prosperar. Salud y nutrición escolar alrededor del mundo, destacan que 90 por ciento de los países del mundo tienen algún tipo de programa en materia de nutrición escolar.
Asimismo, más de 100 países cuentan con programas de vacunación en las escuelas, y más de 450 millones de niños y niñas en edad escolar son desparasitados cada año en centros académicos de países de ingresos bajos y medianos, y casi todos los países incluyen educación para la salud y el bienestar en su currículo.
Destacan que los programas de alimentación escolar son la red de protección social más amplia del mundo y proporcionan comidas escolares a casi uno de cada dos niños y niñas en la escuela primaria, y se estima que ofrecen un rendimiento de 9 dólares por cada dólar invertido.
Invertir en salud y nutrición escolar, señala el informe, “ofrece beneficios inmediatos, de por vida e intergeneracionales para las personas y contribuye a la creación de capital humano y al crecimiento sostenible de las naciones”.
Pese a ello, alertan los organismos de Naciones Unidas, “sólo se invierten dos mil millones de dólares al año para atender las necesidades sanitarias de los niños, niñas y adolescentes en edad escolar, mientras que se gastan unos 210 mil millones en la educación de este grupo de edad en los países de ingresos bajos y medianos bajos”.
Por ello, señalaron que la asignación de recursos para mejorar la salud y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes en edad escolar “debe aumentar sustancialmente para maximizar la inversión en educación”.
Al respecto, directores de primaria señalaron que “la mejor inversión que se puede hacer, además del equipamiento escolar, es atender las necesidades de alimentación de los alumnos. Cuando trabajamos en escuelas con acceso a desayuno o comida, hay un diferencia enorme, porque ya no se quedan dormidos en el salón ni están tan distraídos, incluso, les da gusto ir a la escuela, porque saben que van a comer alimentos sabrosos”.
Laura Poy Solano
Fuente: La Jornada
