Más de 3 mil 500 jóvenes de 18 a 25 años que decidieron formar parte de la Armada de México, han iniciado este 2026 su formación en el Centro de Entrenamiento Avanzado (Cadavam), inaugurado hace siete años en el municipio de Donato Guerra, en el estado de México.
La capacitación recibida se convierte en el inicio de una carrera en la llamada área de servicios, con perspectiva de continuar sus estudios de bachillerato o licenciatura, y también en posibilidad de integrarse en un futuro a comandos especializados, afirmó el capitán Daniel Quintero Calixto, director del centro.
En el Cadavam, los recién reclutados, con bachillerato o licenciatura, encontraron en la Armada, primero, una posibilidad de empleo, pero luego de las cuatro semanas que dura el curso de inducción, ya conocen que además de seguir estudiando pueden convertirse en expertos en buceo, rescate, inclusive, dependiendo de sus habilidades y fortalezas.
Entrenamiento de unidades especiales
Este espacio de capacitación reúne a los extremos del personal de la Armada de México; por un lado, grupos de jóvenes que ya forman parte de la institución, que apenas llegan para conocer los reglamentos y normas, así como para adquirir disciplina educativa, conocimientos militares y adiestramiento naval, mientras que en otros dormitorios se alojan a los hombres y mujeres más capacitados para realizar misiones de alta complejidad: integrantes de las unidades de fuerzas especiales.
El capitán Quintero Calixto indicó que cada cuatro semanas llegan recién contratados como marineros para recibir este curso –que se imparte en siete centros más, uno por cada región naval–, en el que se les imparten “los principios y valores institucionales”, los conocimientos y habilidades para desempeñarse de mejor manera en el medio naval, así como las leyes y reglamentos que integran la legislación naval”.
El mando de la Secretaría de Marina Armada de México explicó a La Jornada que la formación académica incluye instrucción en materia de derechos humanos, así como bases militares, primeros auxilios, técnicas para combatir incendios, participación en labores de rescate en casos de sismo y se les adiestra, de manera inicial, en el manejo de armas de fuego.
Dayana Guzmán forma parte del grupo de 80 marineros que participan en el actual curso de adiestramiento. Ella estudió hasta el bachillerato, donde obtuvo la especialidad en contabilidad, y ahora, afirma, la Armada le abre la posibilidad de crecer profesionalmente, y rechaza que fuera su única oportunidad de empleo.
Considera que haberse contratado en la Armada la ha transformado: ha aprendido a tener disciplina, a hacer deporte, a “esforzarme todavía más, y he logrado muchísimas cosas de las que antes no me veía capaz, y este adiestramiento ¡es wow!
“Literalmente es volver a la escuela, te abre muchísimas posibilidades”, entre las cuales, destacó, “si te quieres meter a la escuela naval, puedes hacerlo. Esa es mi idea en lo personal”.
Víctor Licea es un marinero de reciente ingreso que trabaja en administración naval, originario de Chalco, estado de México, afirmó que tras su ingreso a la Armada, aspira a “estudiar una licenciatura en enfermería y, posteriormente, ascender a teniente de corbeta”.
Gustavo Castillo García
Fuente: La Jornada
