El primer Encuentro Internacional de Arte Chicanx llega a Bellas Artes

El grafitero Chaz Bojórquez, la fotógrafa Graciela Iturbide, la artista Beatriz Cortez y la cantante, escritora y activista Alice Bag participarán en el primer Encuentro Internacional de Arte Chicanx, que de hoy al 1º de agosto reunirá en el Palacio de Bellas Artes a artistas, investigadores y especialistas para reflexionar sobre la vigencia, la diversidad y los nuevos alcances de este fenómeno cultural.

“Lo chicano funciona como plataforma conceptual. Esta iniciativa surge como extensión crítica de la exposición AztLÁn, túnel del tiempo”, dijo a La Jornada Joshua Sánchez, curador en jefe del Museo del Palacio de Bellas Artes.

A su juicio, el movimiento ha dejado de entenderse sólo como una relación entre México y Estados Unidos para convertirse en el espacio en que convergen estéticas y narrativas latinoamericanas. “Ya no es sólo una relación binacional, los flujos migratorios contemporáneos obligan a pensar el fenómeno desde una dimensión mucho más amplia”.

El programa reunirá a la curadora Daniela Lieja; Rita González, jefa del Departamento de Arte Contemporáneo del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles; la filósofa Sayak Valencia, y el escritor y activista Luis J. Rodríguez, entre otras figuras. Las mesas abordarán temas como organización comunitaria, punk, grafiti, fotografía, cine y las transformaciones del movimiento, con el propósito de poner esas voces en diálogo con interlocutores mexicanos.

Aunque el proyecto comenzó a gestarse hace tres años, el contexto político terminó por darle resonancia distinta. El curador señaló que el Museo del Palacio de Bellas Artes decidió abrir un espacio de reflexión sobre las comunidades chicanas y las tensiones en la frontera.

“No imaginamos la dimensión que alcanzarían los discursos de odio dirigidos a criminalizar a los mexicanos que viven en Estados Unidos. Frente a ese escenario, el museo no puede ser omiso ni voltear la mirada.”

Esa postura también obedece a la vocación histórica del Museo del Palacio de Bellas Artes. Recordó que la institución nació alrededor de los murales de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, concebidos para dialogar con los conflictos de su tiempo. “La apuesta del museo es generar conversaciones y preguntas que nos permitan cuestionar nuestro presente”.

El encuentro parte además de una deuda con las comunidades chicanas, que durante décadas enfrentaron discriminación tanto en Estados Unidos como en México. Esa distancia comienza a acortarse gracias a la mayor circulación de información y al reconocimiento de los vínculos históricos y familiares que unen a ambos países.

“Casi ninguna familia en México podría decir que no tiene un familiar en Estados Unidos, sean padres, hermanos, sobrinos o abuelos. Eso nos conecta en un sentido emocional, económico, político, cultural y gastronómico”, puntualizó Joshua Sánchez. “Buscamos valorar la aportación de la diáspora mexicana en Estados Unidos, más allá del ámbito económico: también en el terreno estético, cultural y artístico, que es potentísima.”

También destacó, como curador asociado de AztLÁn, túnel del tiempo, que los artistas participantes provienen de trayectorias diversas: desde creadores formados en universidades como Yale, las de California en Los Ángeles y San Diego y el Instituto de Artes de California hasta autores autodidactos que recuperan saberes familiares y comunitarios.

Pluralidad

Esa pluralidad muestra cómo el arte chicano ha ampliado sus referencias y dialoga con otros imaginarios migratorios. Las obras mezclan lenguas, tradiciones y referencias culturales para generar, en palabras del curador, “nuevos conceptos, palabras y maneras de entender el mundo”, además de vincular imaginarios mesoamericanos con expresiones contemporáneas.

Entre las obras destacan las instalaciones de Guadalupe Rosales, que buscan que quienes históricamente han permanecido fuera de los relatos museísticos puedan verse reflejados en esos espacios.

Sobre la respuesta que espera del público, Sánchez confió en que descubra una producción artística “viva, capaz de escapar de los estereotipos. Buscamos que este tipo de proyectos puedan ser espejos donde, de manera colectiva, nos reconozcamos y valoremos la belleza de quienes somos”.

Los conversatorios se realizarán desde hoy hasta el próximo sábado, a las 10 horas, en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes (avenida Juárez s/n, esquina con Eje Central Lázaro Cárdenas, en la colonia Centro, alcaldía Cuauhtémoc), con entrada libre.

Además, la sala 9 de la Cineteca Nacional México proyecta un ciclo integrado por cinco programas de documentales, cortometrajes, cine experimental y materiales históricos realizados entre 1908 y la actualidad, dedicados a las experiencias e imaginarios de las comunidades chicanas y mexicoamericanas.

Las funciones serán a las 19 horas, con costo de 70 pesos. El programa completo puede consultarse en https://goo.su/x6TCvU.

Daniel López Aguilar

Fuente: La Jornada