La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió un mensaje a cien años del inicio de la guerra cristera en México. En un documento de nueve cuartillasa afirman que los obispos “no buscan reabrir heridas, sino curarlas” y afirman que se busca inaugurar un tiempo de “memoria agradec y discernimiento eclesial”.
En su reflexión, dividida en diez puntos, y suscrita por el Obispo de Cuernavaca, y presidente de la CEM, Ramón Castro Castro; y el Obispo Auxiliar de México y secretario general, Héctor Pérez Villareal, aseguraron que el clero no conmemora una guerra ni celebra una victoria. “No exaltamos las armas ni idealizamos la violencia, de donde quiera que haya venido”.
Afirma que no se convoca a la revancha ni al resentimiento, ni se pone la memoria al servicio de “ningún proyecto político ni partidista”, pero subrwaya que el conflicto “no fue un pleito de sacristía”.
Reconocen “con humildad” que durante el conflicto “junto al heroísmo, hubo también entre algunos católicos dureza de corazón, cálculos políticos, palabras que encendieron los ánimos y decisiones tomadas sin la lucidez que hoy pedimos a los demás; y que la Iglesia misma, en algunos momentos de la historia, no siempre ha sabido servir a la verdad con los medios apacibles del Evangelio”.
En su mensaje, la CEM asegura que la “libertad religiosa es un derecho humano fundamental, no un privilegio del clero”, pero aseguraron que en México ésta no es plena, pues “persisten restricciones que no corresponden a una democracia madura”.
Fuente: La Jornada
