Europa alberga por primera vez una gran retrospectiva de Remedios Varo

El viernes pasado se inauguró en Europa la primera gran exposición museística de la pintora surrealista Remedios Varo (1908-1963), en el museo Louisiana de arte moderno, en Copenhague, Dinamarca.

La muestra que lleva por título el nombre de la pintora española, radicada en México desde 1941, comprende más de 70 obras entre pintura, dibujo, cuadernos y material documental.

Incluye obra temprana, desde sus estancias en Barcelona y París, así como de su periodo más productivo en México, en los años 50 y principios de los 60. Es curada por la historiadora de arte mexicana Tere Arcq, especialista en surrealismo. Las obras proceden de museos en México y Estados Unidos, así como de colecciones particulares.

Los mundos oníricos y la exploración científica se unen con el pensamiento mágico en la imaginería de Varo. Dotada con una mezcla única de precisión y poesía, la artista conjuró un universo de interiores fantásticos y paisajes imaginarios habitados por músicos misteriosos, científicos excéntricos y viajeros enigmáticos, reza la publicidad del museo fundado en 1958. El Louisiana entró en contacto con la obra de Varo en 2020 como parte de la exhibición colectiva Mujeres fantásticas. Ahora, pretenden concentrarse en desplegar la obra de su “fascinante” vida.

Para Varo, los mundos onírico y real eran lo mismo. Intentaba combinar técnicas, ideas y fantasías de manera casi alquímica. Sus pinturas, de carácter “enigmático y cinemático”, con frecuencia incorporan criaturas híbridas.

A la vez que Varo empleó los procesos aleatorios del surrealismo, era “increíblemente precisa, meticulosa y clásica en su expresión pictórica y su acercamiento al color, que se relaciona con la pintura italiana de la Edad Media tardía y los principios del Renacimiento. Era curiosa, siempre interesada en todo, desde lo mitológico y lo místico, las corrientes espirituales y tradiciones ocultas, hasta las innovaciones tecnológicas, la física cuántica y la mecánica.

De acuerdo con Arcq, las pinturas de Varo “nos transportan a otro tiempo; sin embargo, no sabemos realmente a cuál: ¿la Edad Media, el Renacimiento o el futuro? Eso es único, asombroso”.

Las fuentes de inspiración de Varo abarcan desde Leonardo da Vinci, Julio Verne y Niels Bohr hasta George Gurdjieff, filósofo armenio y maestro espiritual. También fue feminista, y formuló su propio lenguaje surrealista, que se basa en un mundo femenino de experiencia e ideas acerca de la creatividad y empoderamiento de las mujeres.

Una hechicera en México

María de los Remedios Alicia Rodriga Vara y Uranga nació en Gerona, España. Su padre, un ingeniero hidráulico, le enseñó a dibujar y apoyó su deseo de ser artista. Con apena 15 años se inscribió en la Academia de Bellas Artes en Madrid. En la década de 1920 fue influenciada por los artistas de vanguardia de la capital, incluidos Lorca, Buñuel y Dalí.

La inquietud creciente en España en los años 30 la hicieron viajar a París, donde se involucró en los círculos surrealistas. Cuando los nazis invadieron esa ciudad escapó a Marsella y estuvo entre los artistas rescatados desde Francia en 1941 con la ayuda de Peggy Guggenheim y Helena Rubinstein.

Varo se estableció en la Ciudad de México con su pareja, el poeta surrealista Benjamín Péret, y se volvió parte de la vibrante comunidad de artistas mexicanos y europeos que encontraron inspiración en la cultura y geografía mexicanas. Fue hasta 1949 que le fue posible dedicarse seriamente a la pintura. Gracias a su relación con el inmigrante austriaco Walter Gruen no tuvo que preocuparse por la parte económica.

Varo alcanzó enorme éxito con sus pinturas. En la medida en que cada una requirió de mucho tiempo de hechura, su producción no fue grande; incluso, había una lista de espera. Al morir repentinamente debido a un ataque al corazón, a los 54 años, André Breton, considerado la figura paterna espiritual del surrealismo, le rindió tributo al decir: “La hechicera nos ha dejado demasiado pronto”.

La muestra Remedios Varo concluirá el 10 de enero de 2027 en el museo Louisiana de arte moderno, en Copenhague. Posteriormente, viajará al Museo Moderna en Estocolmo, Suecia.

Merry MacMasters

Fuente: La Jornada