Investiga la justicia española abusos contra migrantes menores en Ceuta

Madrid. La justicia española investiga presuntos abusos a menores de edad de origen marroquí, todas ellas migrantes que participaron en la entrada masiva a Ceuta a finales de julio, que habrían ocurrido cuando estuvieron bajo la protección de la red de asistencia de la ciudad autónoma, donde, según denuncian, sufrieron malos tratos, castigos físicos, falta de atención médica y amenazas.

Se calcula que desde el 30 de julio entraron a España más de 2 mil menores de edad, la mayoría del sexo masculino, pero también más de 300 mujeres que fueron, en su mayoría, alojadas en centros de acogida.

Su situación de vulnerabilidad saltó las alarmas al constatarse que algunas de ellas habrían sufrido agresiones sexuales durante los primeros días de caos y desesperación, tal y como está investigando la justicia española, que tiene abiertos 30 casos de abusos y de los cuales al menos ocho afectan a menores de edad.

Sin embargo, las mujeres denunciaron haber sufrido vejaciones también durante su estancia en la red de protección de la ciudad española.

La Fiscalía de Menores de Ceuta citó el caso de unas adolescentes que decidieron abandonar los centros de acogida por voluntad propia ante los malos tratos físicos, la falta de atención médica y las amenazas constantes del personal de repatriarlas a Marruecos.

“Nos llaman putas constantemente, nos golpean, nos castigan si pedimos usar el móvil (celular) o una almohada”, relataron a El País. Las primeras pesquisas señalaron a dos miembros del equipo de seguridad de las instalaciones de acogida, que ya fueron relevados de sus cargos.

En este contexto, el escritor franco marroquí Tahar Ben Jelloun señaló que “es hora de rendirse al realismo político” para darle una salida a la situación.

“Llegar a un acuerdo para devolver Ceuta y Melilla a Marruecos sería un gesto histórico y realista. No es normal que la frontera europea esté en territorio africano. Tal vez el drama de los días 30 y 31 de julio haya tenido como efecto colateral plantear, de manera brutal, la cuestión de una colonización que ya no tiene sentido”, afirmó.

Armando G. Tejeda, corresponsal

Fuente: La Jornada