La Casa Blanca y la Inteligencia Artificial

En los últimos meses, un número importante de participaciones en espacios de opinión.

En los últimos meses, un número importante de participaciones en espacios de opinión los he dedicado a abordar el tema de la Inteligencia Artificial (IA), lo cierto es que esto es reflejo del frenético desarrollo de esta tecnología y de la ambigüedad regulatoria en la que se encuentra.

En ese contexto, hace unos días la Casa Blanca dio a conocer una Orden Ejecutiva que busca regular el uso de la Inteligencia Artificial en Estados Unidos, se trata de un extenso documento que da muestra de la gran preocupación que genera en el gobierno estadounidense la atención a este tema.

Entre algunas de las medidas que incluye la Orden Ejecutiva, se encuentra la obligación de que los desarrolladores de sistemas de Inteligencia Artificial compartan con el gobierno sus pruebas de seguridad; la producción de reportes sobre potenciales impactos de la IA en el mercado laboral; así como el desarrollo de estándares, herramientas y pruebas que ayuden a garantizar que los sistemas de IA sean seguros y confiables; entre otras varias líneas de acción.

Además, pone sobre la mesa mecanismos interesantes que podrían ser retomados en una eventual regulación de la IA en México, como el etiquetado de contenidos generados por Inteligencia Artificial, y acciones que serán necesarias para hacer frente a los retos que implica el desarrollo de esta tecnología, como el establecimiento de un programa piloto para científicos, que tiene como objetivo capacitar a 500 nuevos investigadores que para 2025 sean capaces de satisfacer la creciente demanda de talento en IA.

Es apremiante comenzar a analizar el tema del fondo, no solo por el Congreso de la Unión, sino en un debate amplio que incorpore la voz de especialistas del sector académico, sociedad civil, y por supuesto los propios desarrolladores para juntos poder delinear un marco normativo de vanguardia que recupere las mejores prácticas y principios de instrumentos como esta Orden Ejecutiva, pero también de otros, como la Declaración Europea sobre los Derechos y Principios Digitales para la Década Digital o la Carta de Derechos de la Persona en el entorno Digital, de reciente aprobación en el seno del Sistema Nacional de Transparencia en nuestro país.

La regulación de la Inteligencia Artificial no es un tema menor, se trata de una preocupación presente en múltiples foros internacionales que debe enfocarse en el uso de la IA centrado en la persona, protegiendo además derechos como la privacidad y la protección de datos personales.

Una eventual regulación de la materia debe partir de que la Inteligencia Artificial sea “un instrumento al servicio de las personas y su fin último debe ser aumentar el bienestar humano”, como bien se señala en la Declaración Europea. Que ese sea nuestro punto de partida para una eventual regulación en México. Con ello, hagamos lo que nos corresponde.

LAURA LIZETTE ENRÍQUEZ RODRÍGUEZ

Fuente: El Heraldo de México