Llama OPS a prepararse para la temporada de huracanes

Con el inicio de la temporada de huracanes del Atlántico de 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) llamó a los países a revisar sus planes de contingencia y reforzar sus medidas de preparación para proteger los sistemas de salud frente al impacto de huracanes, inundaciones, deslizamientos de tierra y otros eventos meteorológicos extremos.

El organismo indicó que aunque los pronósticos indican que esta temporada podría ser menos activa que en años recientes, advirtió que incluso una sola tormenta de gran intensidad puede causar graves interrupciones en los servicios sanitarios y representar riesgos significativos para la salud pública.

“La preparación de los sistemas de salud antes de una emergencia es clave para salvar vidas, mantener el acceso a servicios esenciales y reducir el impacto en las poblaciones más vulnerables”. señaló Leonardo Hernández, jefe de la Unidad de Operaciones de Emergencia de la OPS.

Además de los daños a la infraestructura y las interrupciones de servicios esenciales, los huracanes y las inundaciones pueden aumentar el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y por vectores, afecciones respiratorias, lesiones y problemas de salud mental. Estas emergencias también pueden ejercer una presión adicional sobre sistemas de salud que ya enfrentan retos importantes.

La OPS exhortó a los países a garantizar que los establecimientos de salud cuenten con planes de contingencia actualizados, personal capacitado y mecanismos de coordinación que permitan asegurar la continuidad y la rápida recuperación de los servicios esenciales tras una emergencia. Asimismo, recomendó fortalecer los sistemas de vigilancia y el monitoreo comunitario para facilitar la detección temprana de riesgos sanitarios asociados a estos eventos.

Según los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, se espera que la temporada de huracanes del Atlántico de 2026 registre una actividad inferior a lo normal, en parte debido al desarrollo de condiciones asociadas al fenómeno climático de El Niño, caracterizado por temperaturas de la superficie del océano Pacífico superiores al promedio, lo que tiende a inhibir la formación de ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico.

Sin embargo, El Niño también puede modificar los patrones de precipitación y temperatura en distintas zonas de América, aumentando la probabilidad de sequías, lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos de tierra en distintas subregiones.

Carolina Gómez Mena

Fuente: La Jornada