Caracas. La misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela informó la reactivación del destacamento de seguridad. No había un asentamiento militar estadunidense estable en el país desde 2005.
La embajada de Estados Unidos en Caracas anunció la reactivación del Destacamento de Seguridad del Cuerpo de Marines (USMC), en sus instalaciones diplomáticas, en un acto encabezado directamente por el general, Eric M. Smith, comandante de dicho cuerpo militar.
“Ayer reactivamos oficialmente el Destacamento de Seguridad del Cuerpo de Marines en nuestra Embajada en Caracas, junto al general Eric M. Smith, comandante del USMC. El Departamento de Estado y el Cuerpo de Marines de EEUU mantienen una alianza histórica de seguridad en nuestras instalaciones en todo el mundo”, reza un tuit firmado por el encargado de negocios estadunidense, John Barrett.
En el mismo texto, Barrett calificó el hecho como “otro paso para fortalecer las relaciones entre EU y Venezuela e impulsar el plan de tres fases del presidente, Donald Trump y el secretario, Marco Rubio”.
La medida de reactivación se da a sólo nueve meses de la agresión militar estadunidense que dejó al menos 100 muertos en Caracas y resultó en el secuestro del presidente, Nicolás Maduro. La “nueva relación” entre ambas administraciones ha dado pie a la reapertura de las dependencias consulares y diplomáticas en territorio venezolano, así como al desarrollo de acuerdos de explotación petrolera beneficiosos para las compañías estadunidenses.
Un hito histórico
El punto de quiebre estructural de la presencia castrense estadunidense en suelo venezolano ocurrió en abril de 2005, cuando el presidente Hugo Chávez ordenó la suspensión unilateral de la Misión Militar Conjunta de Estados Unidos y la salida de sus efectivos alojados durante 35 años en el complejo de Fuerte Tiuna, en Caracas.
La decisión fue justificada tras denunciar sistemáticas labores de espionaje, conspiración y adoctrinamiento ideológico dentro de la Fuerza Armada Nacional por parte de los agregados del Pentágono.
Este movimiento se profundizó en febrero de 2006 con la expulsión del agregado naval John Correa, seguida del fin de los convenios de la DEA y la rescisión de acuerdos de adiestramiento bilaterales, desmantelando la red de influencia de Washington en el aparato de defensa venezolano.
El retorno del Cuerpo de Marines al perímetro de la embajada en Caracas no representa únicamente un protocolo de seguridad, sino el reasentamiento físico del aparato de seguridad norteamericano en el corazón del país con las mayores reservas petroleras del planeta.
Analistas políticos locales coinciden en que la reactivación del destacamento debe interpretarse como un sutil recordatorio de fuerza dentro de la compleja relación entre Washington y Caracas.

Ángel González / Especial para La Jornada
Fuente: La Jornada
