El sobrepeso y la obesidad en la adolescencia afectan funciones cognitivas, establece la investigación Neurocognitive impact of juvenile obesity: experimental and clinical approaches (Impacto neurocognitivo de la obesidad juvenil: enfoques experimentales y clínicos).
El estudio de los doctores Gustavo Pacheco López, neurocientífico y rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y Guillaume Ferreira, especialista en neurociencia, nutrición y memoria de la Universidad de Burdeos (Francia), indica que en México, el sobrepeso y la obesidad en adolescentes de entre 10 y 19 años se ha incrementado de forma constante. En 2006 se ubicaba en 32.2 por ciento; en 2012 en 34.9 por ciento; en 2018 en 38.4 por ciento y para 2023 subió a 40.4 por ciento,
Pacheco López presentó el estudio en el Congreso Internacional de Obesidad 2026, realizado este mes en la Ciudad de México, y subrayó que esa etapa de la vida constituye una “ventana crítica” del neurodesarrollo, ya que en este periodo ocurre una intensa reorganización cerebral, sobre todo en la corteza prefrontal, región relacionada con la toma de decisiones, la planeación y la evaluación de riesgos.
“De manera tradicional se ha puesto atención en los primeros mil días de vida; sin embargo, hoy sabemos que la adolescencia también es un periodo de alta vulnerabilidad a los insultos del ambiente, entre ellos una dieta inadecuada”, señaló.
Pacheco López, especialista en neurociencias conductuales integrativas, detalló que en la investigación participaron 121 personas adolescentes de entre 12 y 17 años de la Ciudad de México.
Se evaluó índice de masa corporal, memoria de trabajo visoespacial y verbal, conducta alimentaria y síntomas asociados con trastornos de la alimentación.
Déficits reversibles
Los hallazgos mostraron que aquellas personas con estas condiciones mostraron mayores síntomas de alteraciones en la conducta alimentaria, además de un desempeño inferior en pruebas de memoria de trabajo y verbal. Remarcó que esto no significa una menor inteligencia, sino dificultades para retener, procesar y recuperar información cuando las tareas cognitivas así lo demandan.
El estudio apunta que “los déficits neurocognitivos inducidos por la dieta en etapas tempranas son reversibles. El cerebro adolescente mantiene abierta la posibilidad de intervenciones terapéuticas mediante la dieta y el ejercicio.”
El documento proporcionado a La Jornada añade que el daño cognitivo provocado por dietas obesogénicas deriva de la disfunción de circuitos específicos: el eje hipocampo-amígdala (regiones cerebrales involucradas en el aprendizaje, la memoria y el procesamiento emocional).
Datos de la intervención indican que 38 por ciento de los adolescentes que participaron en la investigación y que presentaban obesidad, redujeron su peso para alcanzar una condición solo de sobrepeso; 48 por ciento de quienes tenían sobrepeso pasaron a un peso normal y 75 por ciento de quienes tenían un peso normal lo conservaron a lo largo del seguimiento de la investigación.
Carolina Gómez Mena
Fuente: La Jornada
